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 El combate de El Manzano, 27 de diciembre de 1880

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Jonatan Saona
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MensajeTema: El combate de El Manzano, 27 de diciembre de 1880   Sáb Dic 27, 2014 1:27 am

Parte de Orozimbo Barboza sobre el Manzano

Diciembre 29 de 1880.
Señor general jefe de la 2ª división:

Tengo el honor de comunicar a US. que a consecuencia de haber llegado a este campamento repetidos denuncios de que se aproximaba una fuerza enemiga de caballería salida de Calango, hice colocar en previsión de todo evento fuertes avanzadas de los distintos cuerpos de mi mando procurándoles una colocación ventajosa desde la cual pudieran observar el movimiento y dirección del enemigo. 

El día 27 del corriente a las 6 P. M. el capitán de una de las avanzadas del regimiento Curicó dio aviso de que en dirección a Manzano o Pueblo Viejo se avistaban fuerzas enemigas de infantería y caballería. 

Inmediatamente me trasladé al lugar amagado y en previsión de que las fuerzas avanzadas fueran numerosas y de que el jefe enemigo proyectara una sorpresa, ordené que todo el regimiento Curicó se pusiera en marcha con el objeto de reforzar sus compañías de avanzadas y apoyarlas en el combate. 

A retaguardia de este regimiento hice colocar cinco compañías del 3º de línea escalonadas en el trayecto que forzosamente tenía que recorrer en su marcha el enemigo, procurando evitar que en ningún caso pudieran cruzarse sus fuegos y ofenderse recíprocamente. 

El resto del regimiento 3º de línea, Lautaro, batallón Victoria y la batería de artillería, recibieron también órdenes de estar listas para el ataque, y al efecto ocuparon las posiciones que estimé más ventajosas para cortar la retirada del enemigo. 

Media hora después de haberme trasladado al sitio que designé como centro de operaciones, el enemigo rompió sus fuegos sobre nuestras tropas, fuegos que fueron inmediatamente contestados por las compañías de avanzadas y poco después por el resto del 2º batallón del regimiento Curicó. 

Quince minutos después de empeñada la acción, temeroso, a causa de la oscuridad de la noche, de que pudieran nuestras tropas ofenderse, mandé parar el fuego, orden que fue puntualmente obedecida. 

Veinte minutos más tarde, el enemigo repitió el ataque y dos veces sucesivas con cortos intervalos, pretendió abrirse paso a viva fuerza por entre las filas de nuestra infantería la que repelió con bríos la acometida, consiguiendo tomarles algunos prisioneros y obligándolos por último a ponerse en fuga en completa dispersión con dirección a los cerros que dominan la planicie en que tuvo lugar el encuentro. 

A pesar de que la oscuridad de la noche era intensa, ordené a la escasa fuerza de cazadores a caballo que tenía a mis órdenes, saliera a cortar el paso de los fugitivos, designándole al efecto, se apostara en un portezuelo vecino al camino que había dado acceso al enemigo; hice avanzar al regimiento Curicó y acampar diez cuadras más adelante de sus primeras posiciones con orden de emprender antes del alba la persecución. Dos compañías del 3º de línea fueron asimismo desplegadas en guerrilla a retaguardia de nuestra caballería con el objeto de apoyar sus movimientos. 

A las 3 A. M. la infantería designada al efecto, reforzada por la caballería que pocas horas antes pedí al cuartel general y que oportunamente se me envió, emprendí la persecución del enemigo acordonando por los infantes todos los cerros vecinos y enviando pequeñas fuerzas de caballería y de infantería a todas las quebradas y llanos en que oculto o fugitivo suponía estar el enemigo. 

La persecución se prosiguió con toda actividad el día 28 y parte del 29, dando los favorables resultados que me prometía. Han caído en nuestro poder tres de sus principales jefes, siendo uno de ellos el comandante del regimiento Rimac, señor coronel Sevilla, 9 oficiales, 1 cirujano, 1 practicante, 1 telegrafista y 120 individuos de tropa. 

El número de muertos que durante el combate y la persecución ha tenido el enemigo pasa de 13, entre éstos el teniente coronel 2º jefe don Baldomero Aróstegui. 
Además de las ventajas anteriormente consignadas, se tomaron al enemigo más de 100 carabinas Remington, casi igual número de lanzas y sables y 120 caballos, y como complemento, más de 1.000 animales entre vacunos, lanares y cabríos. Cayó asimismo en nuestro poder el aparato telegráfico de que se servía el enemigo, el instrumental de su banda de música, la documentación del regimiento e importantes comunicaciones privadas y oficiales. 

Me es doloroso tener que comunicar a U. S. que el precio de este triunfo obtenido sobre el enemigo ha sido a costa de algunas pérdidas de nuestra parte, siendo la más sensible de todas ellas la muerte del 2º jefe del regimiento Curicó, teniente coronel don José Olano, que murió en su puesto a las primeras descargas del enemigo. Por lo demás, nuestras bajas se reducen a 4 individuos de tropa heridos del mismo regimiento, dos de ellos de gravedad. 

Me hago un deber en manifestar a U. S. el digno comportamiento de los señores jefes, oficiales y soldados del regimiento Curicó que fue quien sostuvo el ataque, como asimismo la disciplina y serenidad que durante la acción observaron las fuerzas de mi mando ocupando cada uno de los cuerpos las posiciones en que fueron apostadas sin que se notara durante las dos horas en que se sucedieron los fuegos del enemigo otros movimientos que los que tuve a bien ordenar, en previsión de que este nos atacara por el flanco. También me es grato recomendar a U. S. los eficaces servicios que durante el combate prestaron mis ayudantes de campo mayor Subercaseaux y capitanes Lermando Tagle Castro y San Martín y el alférez Urrutia, jefe del piquete de Cazadores a caballo que está a mis órdenes, como igualmente los que al día siguiente del combate prestaron en la persecución de los fugitivos y apresamiento de estos los mayores Lira, Pantoja y Villagrán, los capitanes Terán y Letelier, teniente Walker, Fornés y Hermosilla y los alféreces Larraín, Montt y Solar. 

Estimo, señor general, que las ventajas obtenidas por la brigada de mi mando en la jornada de la noche del 27, atendido a que el regimiento Rimac, totalmente destruido, era la mejor caballería con que contaba el ejército enemigo, son de alguna consideración y por ella me es satisfactorio felicitar a U. S. como mi jefe inmediato, por su triunfo que inicia de una manera en mi concepto favorable, nuestra campaña sobre la capital del Perú. 

No terminaré sin hacer presente a U. S. que tanto en el ataque como en los reconocimientos anteriores, me ha acompañado como ayudante prestando buenos servicios el señor Ángel Custodio Vicuña. 

Incluyo a U. S. el parte que el comandante del regimiento Curicó me pasa sobre el hecho de armas de la noche del día 27.

Dios guarde a U. S.
O. Barbosa”.
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Jonatan Saona
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MensajeTema: Re: El combate de El Manzano, 27 de diciembre de 1880   Sáb Dic 27, 2014 1:28 am

Parte del Comandante Del Regimiento Curicó.

Diciembre 29 de 1880.

Conforme a la orden dada por US. de colocar una compañía en el lugar de “El Manzano” o Pueblo Viejo, envié a este punto al capitán don José María Barahona. El 27 del corriente a las 6 P. M. recibí la noticia que inmediatamente comuniqué a US. de que había avistado el enemigo con una fuerza de infantería i caballería de más de 300 hombres. En el momento de salir a poner este hecho en conocimiento de US. ordené al 2º jefe saliese con el segundo batallón a proteger esa fuerza, mientras US. dispone lo conveniente.

A mi vuelta marché con el primer batallón al trote, mandado por el sargento mayor don Rubén Guevara. El 2º jefe entretanto colocó su batallón en el mismo sitio que US. había tenido a bien designarme.


A las 7 i media el enemigo rompió sus fuegos sobre la compañía del capitán Barahona, quien les contestó oportunamente.

 Al llegar al término de mi partida, nos hallamos al frente de un grupo de más de cuatro jinetes, i el que suscribe acompañado del sargento mayor hicimos prisioneros a tres de ellos, remitiéndolos en la misma noche al estado mayor de la brigada.

El enemigo entretanto quiso aprovechar la salida del valle para escapar, pero fue rechazado por la compañía del capitán Barahona. Por tres veces seguidas pretendió romper nuestras filas i otras tantas fue rechazado por el vivo fuego que hacia el segundo batallón. Por último, después de un tiroteo que se mantuvo con algunas intermitencias por espacio de dos horas, el enemigo fue completamente deshecho i huyó en dispersión hacia las quebradas i los cerros vecinos. Inmediatamente recibí orden de US. de adelantar mis posiciones i al efecto acampé algunas cuadras más adelante con el propósito de cumplir las instrucciones de US., empezando al amanecer la persecución del enemigo. Como a las 3 i media de la mañana inicié con tres compañías separadas la persecución del enemigo i tengo la satisfacción de comunicar a US. que la tropa de mi mando se condujo en esta nueva operación como soldados aguerridos, haciendo al efecto numerosos prisioneros.

El enemigo tuvo algunas bajas que US. podrá ver en la lista adjunta, previniéndole que si estas no son más numerosas fue porque la noche del combate fue muy oscura i apenas si nos era dado percibir a veinte pasos al enemigo.

Tengo el sentimiento de comunicar a US. que de nuestra parte hubo también lamentables pérdidas. El comandante del segundo batallón, teniente coronel don José Olano en el momento mismo en que alentaba a su tropa para la pelea, recibió simultáneamente dos balazos, uno en el estómago i el segundo en la cabeza, que le ocasionaron una súbita muerte. Murió en su puesto i cumpliendo como valiente su deber. También hubo cuatro heridos de tropa, dos leves i dos de bastante gravedad.

La conducta de mi regimiento, tanto de oficiales como de tropa, fue muy satisfactoria. Las compañías que más se distinguieron i que sostuvieron lo más recio del combate, fueron la 3ª del segundo i 2ª del mismo batallón, mandadas por los capitanes don José María Barahona i don Anselmo Blanlot Holley i comandadas por el capitán ayudante don Nicanor 2º Molinares, quien tomó el mando tan pronto como sucumbió el teniente coronel don José Olano. El capitán Molinares alentó con su entusiasmo i serenidad a su tropa. Se distinguieron también por su valor los tenientes señores Cabeza i Semir i los demás oficiales de estas compañías.

Abrigo la convicción de que US. habrá aprobado el comportamiento del regimiento de mi mando en la noche del 27 i en la persecución del 28. Si los resultados del combate no fueron todavía más satisfactorios, es porque no hubo una fuerza numerosa de caballería que hubiese secundado oportunamente nuestros esfuerzos.

Pronto remitiré a US. un croquis de esta acción.

Dios guarde a US.
Joaquín Cortés.
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