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Páginas Heroicas de la guerra del salitre 1879. Foro de debates dedicado al tema de la guerra entre Chile, Perú y Bolivia; y otro temas relacionados....
 
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 Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia

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Jonatan Saona
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MensajeTema: Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia   Mar Abr 14, 2015 7:02 pm

En abril de 1879, Justiniano Sotomayor Guzmán, ingeniero y ex consul de Chile en Bolivia, envía unas cartas al presidente boliviano Hilarión Daza, en las que manifiesta la conveniencia de Bolivia de una alianza con Chile así puedan tener los puertos de Arica Ilo y Mollendo (puertos peruanos)

Transcribo las dos cartas que fueron enviadas a Daza.

"Santiago, Abril 8 de 1879
Señor don Hilarión Daza
La Paz

Apreciado amigo:
Me encuentro aquí desde hace un mes, y Ud. no tendrá necesidad de que le diga porque me he venido.

La ruptura de relaciones entre Bolivia y Chile me ha sido muy dolorosa, porque siempre he sido de opinión que no debiera haber en la América del Sur países que cultivasen más estrechas relaciones de amistad.

El Perú por el contrario, es el peor enemigo de Bolivia, es el que lo agobia bajo el peso de sus trabas aduaneras, el cancerbero de la libertad comercial, industrial y hasta cierto punto política de Bolivia.

Chile ha llevado a Bolivia industrias y capitales. Con ese impulso la minería ha tomado allí un considerable impulso; esa actividad ha tenido que refluir sobre la agricultura y la riqueza del país.

Chile es el único país que puede librar a Bolivia del pesado yugo con que el Perú la oprime.

Chile es también la única nación que, aliada a Bolivia, puede darle lo que le falta para ser una gran nación, es decir, puertos propios y vías expeditas de comunicación.

¿Puede pensar seriamente Bolivia en buscar por Cobija y demás puertos de su litoral una salida para su comercio? Profundo error.

Los únicos puertos naturales de Bolivia son Arica, Ilo y Mollendo, o Islay.

Aliada al Perú y haciendo la guerra a Chile, ¿qué le sucederá a Bolivia si Chile es vencido? Que caerá en manos del Perú, y gemirá como antes bajo el peso de sus gabelas. Y si Chile triunfase ¿qué ganarían los aliados? Bolivia, vencedora o vencida, quedará sin puertos y anulada como nación.

Por el contrario, Bolivia unida a Chile ¿no tendría seguridad de vencer al Perú? ¿No tendría en su mano apoderarse de la puerta de calle de que carece?

Una cosa he notado aquí desde mi llegada. No hay odio alguno contra Bolivia, se han respetado los bienes y personas de los bolivianos; la guerra a Bolivia no ha conmovido al país; salvo alguno que otro movimiento de tropas, parecíamos estar en paz. Pero llegó el momento de declarar la guerra al Perú, y el país se levantó en masa como un solo hombre y todos han conocido que el Perú ha llenado la medida de sus intrigas, ingratitudes y deslealtades y sólo se habla de castigarlo terriblemente.

Al Perú le haremos la guerra a muerte; a Bolivia no podremos odiarla.

¿Por qué andamos tan descaminados haciendo guerras que no nos convienen, y contrayendo alianzas que nos convienen menos aun?
¿Sería aun tiempo deponer las cosas en orden? ¿Por qué no?

Ahora o nunca debe pensar Bolivia en conquistar su rango de nación, su verdadera independencia, que por cierto no está en Antofagasta, sino en Arica.

Después de esta guerra ya sería tarde; Chile vencedor no lo consentiría, a menos de tener a Bolivia de su parte. El Perú vencedor le impondrá la ley a Bolivia su aliada y a Chile su enemigo; y Chile debilitado no podría ayudar a Bolivia, aunque ésta se lo pidiese.

El hombre que dé a Bolivia su independencia del Perú, será más grande que Bolívar y que Sucre, porque aquellos sólo le dieron un simulacro de libertad, y éste se la daría real y verdadera.

¿Estaba reservada a usted tan colosal empresa?

Su afectísimo amigo S. S.
J. Sotomayor"
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Jonatan Saona
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MensajeTema: Re: Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia   Mar Abr 14, 2015 7:03 pm

Segunda carta enviada por Justiniano Sotomayor

"Santiago, Abril 11 de 1879
Señor don Hilarión Daza
La Paz

Estimado amigo:
Con fecha 8 del corriente, me he tomado la libertad de dirigirle una cartita, sometiéndole ciertas ideas que espero le hayan merecido alguna atención, porque no ha de tardar mucho en llegar el momento deque puedan ser llevadas al terreno de la práctica.

Ud. habrá tenido alguna oportunidad de notar lo que valen sus aliados actuales, que después de conseguir su fin de poner en guerra a Chile y Bolivia, y de gritar y de hablar mucho, todavía nada han hecho en favor de usted, ni harán, ni podrán hacer, aunque lo quisieran.

Hace ya muchos días a la fecha, que la escuadra chilena está bloqueando a Iquique, y la tan ponderada armada peruana no ha salido a proteger ese importante puerto, desentendiéndose así de dar el combate a que nuestra escuadra la provoca.

Espero que al fin se resolverá a salir del Callao y que nuestra escuadra dé buena cuenta de la peruana.

Dueños nosotros del mar, obligaremos al Perú a hacerla paz bajo las condiciones que Chile quiera imponerle, y entonces quedará Bolivia imposibilitada para recuperar su antiguo litoral y aún para pensar en conquistar jamás a Tacna y Arica, Ilo y Moquegua, que es y debe ser su sueño dorado de nación.

El Perú no tardará mucho en dar a Bolivia fundados motivos de quejas porque no le cumplirá ninguna de las promesas que le ha hecho. No extrañe Ud. que me interese por Bolivia y que desee verla unida a mi país estrechamente. He estado en Bolivia ocho años y tengo mi porvenir vinculado a una empresa radicada en ese país, la cual he formado en seis años de asiduo trabajo. Después de Chile es Bolivia el país de más simpatías para mí. Durante mi permanencia en Bolivia he expresado siempre mi parecer de que Bolivia no tiene mejor amigo que Chile, ni peor verdugo que el Perú. Éste hace el papel de vampiro, que chupa a Bolivia toda su savia vital, mientras Chile le ha llevado brazos, capitales e inteligencia para desarrollar su riqueza nacional.

El Perú oprime a Bolivia con sus leyes de tránsitos o de aduanas, y en Chile se ha visto con pena ese estado de cosas, y se ha simpatizado con la aspiración de ese noble país, que lucha en vano por obtener vías propias para ponerse en relación con el resto del mundo.

Buscar esa solución por el Amazonas, por el Plata, o por Cobija o Mejillones, son sueños; porque esas vías serán en todo caso, mucho más caras que la de Tacna y Arica, aún cuando en esta se cebe la codicia del Perú. 

Para Bolivia no hay salvación, no hay porvenir, no hay esperanza de progreso, mientras no sea dueño de Ilo, Moquegua, Tacna y Arica.

Imagínese Ud. a Bolivia en posesión de esos territorios. En muy poco tiempo, una línea férrea uniría a Tacna con La Paz, y el telégrafo la pondría en contacto con el mundo entero. La industria y el comercio tomarían un inmenso desarrollo. Bolivia vería incrementarse rápidamente sus rentas, afluir la inmigración, crecer su población; sus importantes productos agrícolas y mineros irían a competir con los de sus vecinos en los mercados del mundo. Bolivia podría tener marina de guerra y marina mercante. En vez de consumirse en disturbios y revoluciones internas,emplearía su actividad en progresar y enriquecerse.

La posesión de Tacna y Arica sería para Bolivia la varita mágica que todo lo transformaría.

Bolivia, que encierra en su seno tantas o mayores riquezas que Chile y el Perú, y a la que solamente faltan puertos propios en situación conveniente, llegaría, en muy poco tiempo, a competir con sus vecinos en población, rentas, riquezas y adelantos materiales de todo género.

La alianza con el Perú, la derrota de Chile, ¿pueden darle algo parecido?
¿Tendría siquiera gloria?
¿La gloria no sería para el Perú, y los gastos y perjuicios de la guerra no serían para Bolivia?
¿No quedaría Bolivia más oprimida que antes por el Perú y con menos probabilidades de salir jamás de su posición secundaria y avasallada?

Y en caso de vencer Chile por mar (que es lo más seguro) a la escuadra peruana, ¿cómo podría Bolivia pensar en atacarnos en Antofagasta? Todo su valor y decisión ¿no serían vencidos por el desierto aun antes de llegar a las manos? El Perú, que ha sido desleal con Chile y con Bolivia en repetidas ocasiones, no tardará en dar a Ud. algún motivo poderoso de queja que sirva de punto de partida para la alianza con Chile, la cual aquí no encontraría grandes dificultades para ser aceptada, según el espíritu que he podido observar en la generalidad del pueblo, el cual, si odia al Perú, ha tenido simpatías por Bolivia, hasta la última emergencia que nos ha hecho romper relaciones.

Con gusto me impondré de la comunicación que tenga a bien darme, para seguir trabajando por la difusión de mi idea, dado caso de ser aquella favorable.

Su afectísimo amigo y S. S.
J. Sotomayor"
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia   Miér Abr 15, 2015 4:35 pm

Intentos como el de Justiniano Sotomayor hubo en todo el período que corre desde abril a diciembre de 1879.    Estaban enfocados en la persona de Daza y podemos definirlos genéricamente como pueriles.    Hasta la correspondencia que se le dirigía debía ser como en los ejemplos mas arriba transcritos : de mucha sencillez en el lenguaje, enfatizando en ideas-fuerza, tal y como se explican las cosas a un infante.   Hablamos de Hilarión Daza.

         Los intentos discretos que se realizaron en el mismo período, y que toman vigor con la caída de Daza, son los verdaderamente relevantes. 
         Se desarrollaron a otro nivel, interviniendo personajes de la absoluta confianza del presidente Aníbal Pinto (Eusebio Lillo, en lo principal) y teniendo por interlocutores a hombres de peso en Bolivia, como Belisario Salinas y Aniceto Arce, ambos destinados a amplia figuración futura e su patria.
        Intentos que, igualmente, fracasaron, como sabemos.  La oferta se mantuvo solo hasta antes de la batalla de Tacna.

        La intención de entregar a Bolivia salida al mar por Tacna y Arica ganó peso y se hizo mas tarde oficial en Chile, dado que el Parlamento chileno aprobó el Tratado de Lima llamado "de Ancón" de 1883 - que incluía la ocupación por diez años de esos territorios - bajo la expresa condición de que se hacía así para cederlos a Bolivia.  De hecho, uno de los senadores intervinientes en la sesión en que se aprobó tal Tratado, solicitó cederlos de inmediato al tercer país  " antes de que Bolivia se arrepintiera de recibirlos en atención a la pobreza de ese territorio".    Hubo de calmarlo el Ministro Aldunate ( de RREE), asegurándole que Bolivia si estaría muy interesado en hacerse de ellos a futuro.
 
        Todo lo anterior, en el entendido de que el gobernante peruano que suscribió el Tratado en cuestión (Iglesias) tenía claro de que se trataba de una entrega simulada.
        Su representante y cuñado había enfatizado en que la cesión de Tarapacá como indemización de guerra, aunque muy dolorosa, era de algún modo digerible para el grueso público peruano, bajo las extremas condiciones del momento.  Pero aquella de Tacna y Arica, en ningún caso.
        El plazo de diez años permitiría, pues,  preparar la opinión pública, a sabiendas de que, en diez años, Perú no estaría en condiciones de pagar los 10 millones que habría de desembolsar si ganaba el plebiscito consultado en la letra del Tratado, en primer lugar.   Y que Chile, por otra parte, tendría tiempo sobrado, durante ese plazo, para preparar una consulta popular a su amaño.

            Que no lo hiciera se ha interpretado como lenidad inexcusable.   Pero hay otra explicación, que no contradice, sino que puede sumarse a la anterior :   Chile había mascado un bocado demasiado grande para sus recursos, población y necesidad de inversión.   No pudo tragarlo íntegro.

            Los senadores que aprobaron el Tratado de 1883 en la Cámara Alta de Chile hicieron ver que hacerse de Tarapacá resultaba aconsejable por la alta rentabilidad de su producto estrella, y la existencia de mano de obra chilena allí, en forma previa al conflicto.   Pero que ocupar y poblar territorios de mas al norte no se justificaba, dada la necesidad de trasladar e inicialmente financiar el establecimiento de población civil en una zona dependiente solo del mar para efectos de comunicación, así como ofrecerles mercados para sus productos y apechugar como país con el alto costo en fletes que todo ello implicaría.
             Mejor, entonces, deshacerse de Tacna y Arica lo antes posible, cediéndolos a Bolivia a cambio de bienes negociables, e  interponiendo a ese país entre Chile y Perú como frontera norte.  Cambiar de vecino, en la jerga actual.
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Patricio González
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MensajeTema: Re: Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia   Sáb Ago 22, 2015 6:54 pm

Esos intentos están ampliamente documentados por los historiadores chilenos como “La política boliviana”. Tuvo su origen en la indignación de Pinto por la felonía de Prado y el ridículo en que lo había puesto con la misión Lavalle. Debe recordarse que don Aníbal odiaba la guerra con toda su alma y que una carta suya a Godoy, para que sugiriera a Prado la mediación del Perú, dio origen a la misión Lavalle.
Declarada la guerra al Perú escribió a Sotomayor
<< La solución mas satisfactoria de la cuestión en que nos hallamos comprometidos sería una alianza con Bolivia, tomando ésta los departamentos al sur del Perú y dejándonos hasta el Loa (…) varios bolivianos residentes en esta han escrito a su país en este sentido (…) Esta oportunidad no se presenta dos veces y Bolivia debe aprovecharla. >>
Santa María hizo suya la idea de inmediato. Bolivia ganaría mucho cambiando Antofagasta por Tarapacá y Arica y considerando la falta de prejuicios morales de los caudillos bolivianos, dio la alianza por hecha. El único escollo era la la inmoralidad intrínseca de la oferta, pero quedaba ampliamente justificada por la perfidia del Perú.
Las gestiones las inició el ingeniero chileno Justiniano Sotomayor, gerente de la empresa minera Corocoro, cónsul general de Chile en Bolivia y amigo personal de Daza, a instancias de Santa María. Daza entregó las cartas de Sotomayor al gobierno peruano, que las y publicó.
Santa María no se desanimó y cuando asumió la cancillería reanudó las gestiones a través de los ciudadanos bolivianos y residentes en Chile Luis Salinas Vega y Gabriel Rene Moreno. Con este objeto le escribió lo que sigue:
<< República de Chile
Ministerio de Relaciones Exteriores
Santiago, mayo 29 de 1879
Interesado el gobierno de Chile en poner término a la guerra que sostiene con Bolivia, mira con placer la buena disposición de usted para coadyudar a la consecución de ese deseo.
En consecuencia, el gobierno de Chile vería con satisfacción que usted se acercase al Excmo. presidente de Bolivia y le signifique nuestros sentimientos a este respecto.
Mi gobierno espera que el de Bolivia escuchará con benevolencia cuanto usted le exponga en este sentido y en conformidad a lo que usted ha representado en nuestras conferencias verbales. La palabra de usted encontrará su abono en sus antecedentes personales y en la presente nota.
Dando a usted desde luego mis agradecimientos por el noble espíritu que lo anima, me ofrezco de usted atento servidor
Domingo Santa María
Al señor D. L. Salinas Vega
Bases
1a.) Se reanudarán las amistosas relaciones que siempre han existido entre Chile y Bolivia y que sólo se han interrumpido desde febrero del presente año. En consecuencia, cesa la guerra entre las dos repúblicas y los ejércitos de ambas se considerarán en adelante como aliados en la guerra contra el Perú.
2a.) En testimonio de que desaparecen desde luego los motivos de la desavenencia entre Chile y Bolivia, se declara por esta última que reconoce como de la exclusiva propiedad de Chile todo el territorio comprendido entre los paralelos 23 y 24 , que ha sido el que mutuamente han disputado
3a.) Como la república de Bolivia ha menester de una parte del territorio peruano para regularizar el suyo y proporcionarse una comunicación fácil con el Pacífico de que carece al presente, sin quedar sometida a las trabas que le ha impuesto siempre el gobierno peruano, Chile no embarazará la adquisición de esa parte del territorio ni se opondrá a su ocupación definitiva por parte de Bolivia, sino que por el contrario le prestará la más eficaz ayuda.
4a.) La ayuda de Chile a Bolivia consistirá mientras dure la guerra actual con el Perú, en proporcionarle armas, dinero y demás elementos necesarios para la mejor organización y servicio de su ejército
5a.) Vencido el Perú y llegado el momento de estipular la paz, no podrá ella efectuarse por parte de Chile mientras el Perú no la celebre igualmente con Bolivia, en cuyo caso Chile respetará todas las concesiones territoriales que el Perú haga a Bolivia o que ésta imponga a aquel. Tampoco podrá Bolivia celebrar la paz sin la anuencia o intervención de Chile.
6a). Celebrada la paz, Chile dejará a Bolivia todo el armamento que estime necesario para el servicio de su ejército y para mantener en seguridad el territorio que se le haya cedido por el Perú o que haya obtenido de éste por la ocupación, sin que le haga cargo alguno por las cantidades de dinero que haya podido facilitarse durante la guerra, las que jamás excederán de seiscientos mil pesos.
7a) Queda desde ahora establecido que la indemnización de guerra que el Perú haya de pagar a Chile, habrá que garantizarse precisamente, atenta la situación financiera del Perú, y su informalidad con sus compromisos, con la explotación del salitre del departamento de Tarapacá y los guanos y demás sustancias que en el mismo puedan encontrarse. Una convención especial arreglará este asunto.
Iguales convenciones se celebrarán sobre los demás puntos que sea necesario precisar, esclarecer o completar.>>
Daza fingió prestar oídos a la proposición y cuando tuvo en su poder todos los documentos que deseaba, inclusive la designación de Eusebio Lillo como plenipotenciario para finiquitar el pacto, dio cuenta al gobierno peruano y remitió los originales a Buenos Aires para convencer a gobierno argentino de la mala fe chilena e instándolo a intervenir en la guerra en defensa de su seguridad futura.
Santa María mantuvo este pensamiento durante toda la guerra y trató varias veces de reanudar la negociación. También esta entrega fue propuesta por Perú a Santa María mientras se discutía el tratado de Ancón y fue rechazada por éste.
Hay también dos cartas dirigidas a Zoilo Flores por ciudadanos bolivianos que refieren que esta política se inició en tiempos de Melgarejo, pero no tienen validez porque, aparte de estar fechadas después del inicio de la guerra una, de ellas la firma Donato Muñoz, quien ya 1878 era agente de los intereses salitreros peruanos en Bolivia.
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Jonatan Saona
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MensajeTema: Re: Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia   Mar Ago 25, 2015 4:39 pm

Patricio González escribió:
Esos intentos están ampliamente documentados por los historiadores chilenos como “La política boliviana”. 

Hola Patricio, efectivamente hay varios libros y con documentos sobre la llamada política boliviana, recuerdo que antes en algunos foros cuando se hablaba del tema muchos chilenos desconocían del hecho y decían que era imposible que Chile quiera aliarse con Bolivia, otros creían que era un mito. Pero bueno, en la guerra todo es posible y tratar de separar dos aliados es una forma de asegurar el triunfo.

Patricio González escribió:
Tuvo su origen en la indignación de Pinto por la felonía de Prado y el ridículo en que lo había puesto con la misión Lavalle

podrías explicar a qué te refieres con lo de felonía de Prado y el ridículo en que lo había puesto con la misión Lavalle.

Patricio González escribió:

Hay también dos cartas dirigidas a Zoilo Flores por ciudadanos bolivianos que refieren que esta política se inició en tiempos de Melgarejo, pero no tienen validez porque, aparte de estar fechadas después del inicio de la guerra una, de ellas la firma Donato Muñoz, quien ya 1878 era agente de los intereses salitreros peruanos en Bolivia.

Si las cartas son de abril de 1879, pero refiere hechos de 1866, no creo que por ser escritas muchos años después deban considerarse no válidas (de ser así imagínate cuantos testimonios posteriores invalidaríamos). También está otros testimonios de 1872 donde mencionan similares entre ellas un diario chileno. Ese tema específico de antes de la guerra se está debatiendo aquí [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
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Patricio González
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MensajeTema: Re: Intentos de romper la Alianza entre Perú y Bolivia   Miér Ago 26, 2015 4:29 pm

Jonatan Saona escribió:
Patricio González escribió:
Esos intentos están ampliamente documentados por los historiadores chilenos como “La política boliviana”. 


Patricio González escribió:
Tuvo su origen en la indignación de Pinto por la felonía de Prado y el ridículo en que lo había puesto con la misión Lavalle

podrías explicar a qué te refieres con lo de felonía de Prado y el ridículo en que lo había puesto con la misión Lavalle.
La historia comienza a principios de 1874, cuando el ministro del Brasil informó al presidente de Chile, Federico Errázuriz, de la existencia del tratado secreto de 1873. Pinto era Ministro de Guerra y Marina y no tuvo la menor idea porque don Federico tenía pesadillas con la guerra con Perú y guardó el más absoluto secreto por temor a que si difundía la noticia, los tumultos terminaran por provocar la guerra.


En 1879 Pinto se negaba a creer en la existencia del tratado y por las comunicaciones del representante en Lima, Joaquín Godoy, sabía que Prado también era contrario a la guerra. Cuando ocurrieron las provocaciones de Bolivia, Pinto, a su pesar ordenó la ocupación de Antofagasta y deseando evitar la guerra envió el 21 de febrero de 1879, a Godoy la siguiente Carta:


<< Al Perú, si en esta emergencia no se deja arrastrar por impulsos de un odio que de ninguna manera estaría justificado, le corresponde una misión mas elevada y noble. Nosotros no nos hemos apoderado del litoral como filibusteros; hemos ido allí obligados por la necesidad de defender nuestros derechos violados, y porque la conducta atropelladora del gobierno de Bolivia nos cerró la puerta para toda otra solución. Al tomar esta medida que una imperiosa necesidad nos impuso, estaremos siempre dispuestos a aceptar una solución que restablezca las buenas relaciones entre Chile y Bolivia. Propender a este elevado fin es la misión que por su situación y estrechas relaciones con Chile y Bolivia le corresponde al Perú.
Aunque estamos todavía muy lejos del momento de una solución del conflicto entre este país y Bolivia, creo que una vez establecidos en el litoral, nos sería imposible abandonarlo. La población de este territorio, como usted sabe, es en su gran mayoría chilena y chilenos son en su totalidad los intereses radicados en él.
A esto se agrega que la cesión que de ese territorio hicimos a Bolivia nunca fue aprobada por la opinión de este país (Chile). Devolver a Bolivia el territorio comprendido entre los grados 23 y 24 seria considerado aquí como la entrega e una de nuestras provincias a una potencia extranjera.
La única solución posible sería un arreglo en que nosotros quedásemos dueños de ese territorio en compensación de alguna suma de dinero. Seria ésta la única solución que restableciese de una manera estable y cordial las relaciones entre uno y otro país.>>
Cuando Lavalle llegó a Chile, el 4 de marzo, Pinto creyó que su carta había motivado su venida y se dispuso a pactar las condiciones para evitar la guerra. Se reunieron el 11 y el 24 de marzo y en esta última conferencia Pinto le solicitó la declaración de neutralidad del Perú y ofreció las siguientes condiciones para la paz:
<< mantener el statu quo en el litoral, sin que la ocupación se tomara en cuenta en el litigio de dominio;
retrotraer la cuestión de limites con Bolivia al punto en que se encontraba antes de 1866;
someter a arbitraje el dominio;
Chile no artillaría Mejillones, y se entendería con el Perú y con Bolivia sobre el salitre.>>
Lavalle sólo respondió con evasivas y Pinto, profundamente desilusionado, trasladó la discusión a la cancillería. Desde antes de la llegada de Lavalle, Godoy enviaba noticias desde Lima advirtiendo que el Perú se estaba preparando para la guerra, que el tratado secreto existía y que la misión de Lavalle sólo pretendía ganar tiempo.
En Chile decimos ¡Gracias Diosito! Porque el arbitraje seguramente habría significado la pérdida definitiva de Antofagasta.
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