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Páginas Heroicas de la guerra del salitre 1879. Foro de debates dedicado al tema de la guerra entre Chile, Perú y Bolivia; y otro temas relacionados....
 
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 Aviso sobre invasión de Pisagua

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Jonatan Saona
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MensajeTema: Aviso sobre invasión de Pisagua   Dom Ago 17, 2014 1:24 am

En la obra "Las cuatro campañas de la Guerra del Pacífico" del militar chileno Francisco Machuca, éste nos indica que los Estados Mayores del ejército aliado sabían perfectamente que el ejército chileno, conducido por mar, tendría por objeto el desembarco en Pisagua, con tres meses de anticipación. Lo que ocurrió un 02 de noviembre de 1879

Primer Telegrama.

Tacna, julio 24 de 1879. (7:55 A.M.)
Al Capitán General Daza. Pisagua.
Acabo de recibir aviso de Santiago, fecha 11 de julio. Santa María vino a Antofagasta para mandar una fuerte expedición aparentemente por tierra, pero positivamente por mar. Objetivo, Pisagua. No lo dude Ud. Doy aviso al Supremo Director.
General Jofré.

Segundo Telegrama.

Tacna, julio 24. (7:55 A.M.)
Excmo. Señor General Prado.  Arica.
Acabo de recibir aviso de Santiago, fecha 11.
Vino Santa María a Antofagasta para despachar una gruesa expedición aparente por tierra. Objetivo resuelto. Pisagua. Por de mañana daré detalle.
General Jofré.

*************
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Oct 17, 2014 2:14 pm

Los avisos que el general Jofré envía telegráficamente a Daza y Prado tienen buena base, y demuestran que el espionaje aliado funcionaba eficientemente en Antofagasta.
    La llamada "Junta de Guerra" del 28 de junio anterior, realizada por autoridades chilenas en Antofagasta, había acordado justamente aquello :  actuar sobre Tarapacá en primer lugar, y no sobre Moquegua o Lima, como algunos de los jefes de Ejército planeaban.
    Los motivos fundamentales que se tuvo a la vista para adoptar aquella decisión fueron los aportados por Rafael Sotomayor y José Francisco Vergara, participantes en la citada Junta, y fueron :

1.  En Tarapacá se concentraba en aquellos momentos el mayor número de fuerzas aliadas.  Como el objetivo de todo ejército debe ser - siempre - el ejército contrario y no los territorios, actuar sobre Tarapacá implicaba la opción de enfrentar la mayor concentración vigente de tropas enemigas y destruirlas, con las consiguientes ventajas estratégicas posteriores.

2.  De lo anterior derivaría, como efecto secundario,  la ocupación de los territorios que conformaban el antiguo departamento peruano de Tarapacá. Vale decir, la "prenda" que evitaría que, debido a la intervención de terceras potencias, que ya se preveía, Chile debiera concurrir a la firma de una Paz sin compensación económica o territorial.

     Todo lo cual tiene bastante gracia si se considera que, a esa fecha, tanto el Ejército de Chile como su gobierno caían recién en cuenta de que no disponían de munición de infantería ni siquiera como para una operación menor (una rebusca urgente contabilizó unos 2 millones de cartuchos en todo el territorio nacional).   Hubo que cursar apresuradas instrucciones telegráficas para su fabricación en Europa (no había existencias disponibles para munición Comblain 11 mm.  Los Gras y su munición fueron parte de una compra aparte y posterior).    Perú estaba por las mismas, de acuerdo a los cuadros que hemos tenido a la vista.  O aún peor : contaban con armamento muy disímil y munición claramente insuficiente como para una sola batalla.
      Las primeras remesas de munición de infantería llegaron a Chile en la última semana de septiembre, y el grueso en octubre.  Otras posteriores se requirieron para las campañas de Moquegua y Lima.   Solo de ahí en adelante pudo considerarse seriamente en llevar adelante la ofensiva.
      Grau y el Huáscar, entonces, causaron graves daños en los puertos chilenos, capturaron un transporte con tropas y varias naves menores, y en especial, desorganizaron la labor de esfuerzo bélico chileno en su objetivo de concentrar y armar fuerzas en Antofagasta.   Pero no atrasaron una invasión que estaba ya contenida por la falta de material de guerra ya citada.
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Renzo Castillo
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Sáb Oct 18, 2014 12:14 am

de acuerdo a lo expuesto podemos concluir bajo su apreciación que la campaña de Tarapacá pudo darse en un momento dado, si el ejercito chileno hubiera tenido la munición, paralelamente a la campaña naval. Fue una coincidencia que al capturarse el Huascar en Angamos en menos de un mes se de inicio a la etapa terrestre con la toma de Pisagua, pues esta no fue posible por la falta de parque. He leído además que se planeaba un ataque terrestre directo por el Loa, es así que el ejercito peruano envió destacamentos y guarniciones a la zona de Pica y Huanillos cercanos a los confines del departamento de Tarapacá.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Lun Oct 20, 2014 7:59 pm

Si.  Hay constancia de que el gobierno chileno consideró lanzar la invasión - en el supuesto de que se contaría con municiones suficientes - antes de que el dominio del mar estuviera consolidado. 
    Era un paso particularmente audaz, porque el Huáscar y La Unión, actuando como división "rápida" de la AP, estaban causando grave alteración de los planes, y habían resultado inalcanzables para los blindados chilenos.  Y la invasión requería de transportes cargados de tropas, muy vulnerables a un golpe de mano por parte de Grau, similar al de la captura del "Rimac".  O mas aún, porque en el caso de atacar los transportes cargados de tropas para una invasión, podría limitarse a destruirlos, con el consiguiente alto número de bajas.  Y eventual fracaso de la invasión.
     No consta, pero mi opinión es que nadie se animó a tomar la responsabilidad de ordenar esa invasión sobre sus hombros antes de tener el mar bajo dominio. Y el asunto se fue dilatando.
       No era, en todo caso, una opción única.  En el intertanto se había, por fin, limpiado los fondos y atendido la máquina del "Cochrane", que no había recibido mantenimiento desde su llegada a Chile en 1874.   Estuvo listo a fines de septiembre.  De inmediato se varó el "Blanco Encalada" para someterlo a similar mantenimiento, pero en el mismo teatro de operaciones, lo que limitó los alcances de esos trabajos.   Aún así, estuvo listo en los primeros días de octubre, aunque su velocidad no resultó la esperada.   Todo ello permitió la encerrona del 8 de octubre.  Y de inmediato, el 27 de ese mes - solo 20 días después de Angamos, es decir, apenas lo suficiente para aprovisionar las tropas, cargar los elementos esenciales y zarpar - la expedición se hizo a la mar con rumbo a Pisagua.  La que fue asaltada en la mañana del 2 de noviembre, como sabemos.
 
     Cabe especular si un convoy de transportes, con la escolta de toda la escuadra chilena, hubiera sufrido el asalto de Grau en alta mar.  Para ello hubiera debido arriesgar su barco en una empresa contra naves mas poderosas, contraviniendo las instrucciones precisas de Prado al respecto.
       Se habló, incluso, de intentar la empresa y enviar el convoy justamente para atraer al almirante peruano a un encuentro con los acorazados. 

      Con Grau en el puente de mando del Huáscar,  sin embargo, todo pudo pasar.   El almirante tenía un olfato especial para detectar las falencias del enemigo, en primer término.  Pero en lo práctico, conocía personalmente a casi todos los comandantes de naves chilenas, juzgaba su carácter - vale decir que los tenía calados - y, aparentemente, apostaba sobre esas elucubraciones.  Casi siempre con éxito.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Mar Oct 21, 2014 9:13 pm

Reviso mis datos y veo que el zarpe del convoy conduciendo las fuerzas que habrían de asaltar Pisagua se produjo el 28 (y no el 27, como anoté mas arriba y consigna otro historiador). Eso si que da - justo - veinte días después de Angamos y la muerte de Grau. 
       Yo hablo siempre - mas que de la captura del "Huáscar", de la muerte de Grau.  Si por un accidente o un acaso del destino el almirante no hubiera estado a bordo del "Huáscar"  el 8 de octubre, y se le hubiera encargado, con posterioridad, hacer lo que se pudiera al mando de otra nave menor ("La Unión", desde luego) ese insigne piurano se las hubiera arreglado - de algún modo - para complicarle la vida al almirante chileno, Riveros.
 
    Hay otros dos antecedentes relevantes en relación a la oportunidad del zarpe de la expedición que habría de asaltar Pisagua  :  durante la segunda quincena de octubre, tres transportes zarpan de Valparaíso hacia Antofagasta, conduciendo el complemento de tropas de infantería necesario para iniciar la invasión de Tarapacá.  Iban al mando de Lynch.  
     Y en segundo término, cabe consignar que las tropas que ya estaban en Antofagasta, empiezan a embarcar - para efectos de la expedición sobre Tarapacá - el día 19 de octubre.  Vale decir, sólo once días después del Combate de Angamos.
     Lo que indica que la invasión estaba planificada, y solo contenida, desde antes del 8 de octubre.
    
     Para ir acopiando antecedentes, digamos desde ya que la flota que transportó las fuerzas destinadas al asalto y toma de Pisagua estuvo compuesta de 14 transportes (impulsados a vapor) y un barco de vela (remolcado).  Y que participaron escoltando ese convoy, y como fuerza de choque bombardeando Pisagua, las naves de guerra "Cochrane" (blindado), "O´Higgins", "Magallanes" y "Covadonga".  El detalle de esas fuerzas lo detallaremos mas adelante.
      Que la defensa artillera en Pisagua era débil queda demostrado por el hecho de que estos navíos pudieron aproximarse a escasa distancia de la costa, y apagar con sus fuegos, rápidamente,  toda acción de las baterías costeras.   Baterías es un término genérico  : cada una de las dos contaba con solo un cañón, y en instalaciones de barbeta, lo que se tradujo en la muerta de casi todos sus sirvientes y oficiales al mando.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Oct 24, 2014 6:51 pm

Para ir entrando en materia, consignemos que las tropas embarcadas en el convoy que zarpó desde Antofagasta  el 28.10 por la noche, y golpeó en Pisagua el 02.11 en la mañana, fueron las siguientes :

Infantería :
 Regimiento de Línea   N° 1 Buin     aprox.      1.100 h.
id                              N° 2               id.          1.100
id                              N° 3               id           1.100
id                              N° 4               -            1.110
Reg.  Artillería de Marina / 1  Bat.                      280
Reg. Zapadores              / 1 Brigada                  400
Batallón   Navales                                             640
Batallón   Valparaíso                                         300
Batallón   Chacabuco                                        600
Batallón    Bulnes                                             500
Batallón   Coquimbo                                         550
Batallón    Atacama                                          590

Artillería   Reg. N° 2  (36 piezas)                       750

Caballería 
Reg. Cazadores  3 compañías + 50 h.                 395
Reg. Granaderos  1 compañía incompleta              90
                                                                 ________
 Total muy aprox.                                           9.500
Mas CJ, GEM y ayudantes                                    36

      El convoy viajó con las unidades repartidas, y en general fraccionadas, en los diferentes transportes y también en las cubiertas de las naves de guerra.
      Estos regimientos y batallones, que vamos a continuar viendo durante gran parte del conflicto, presentaban entonces las siguientes características :

*  Los cuatro regimientos de línea :   existían desde mucho antes del conflicto, aunque a diciembre de 1878 estaban formados sólo por 350  a 400 h. cada uno.   Como además debieron entregar el 25% de su dotación para servir de instructores a las nuevas unidades en formación a partir de febrero de 1879, sabemos que no mas de 250 a 300 en cada regimiento de línea podía considerarse con un 100% de instrucción y veteranos.  El 3° de Línea, de conducta muy discutible durante el conflicto, estuvo formado casi exclusivamente por trabajadores chilenos que laboraban en Perú, y fueron expulsados por uno de los primeros decretos de Prado en abril de 1879. (otra parte considerable  fue al Lautaro, que no veremos actuar en la Campaña de Tarapacá)
*  La Artillería de Marina existía también desde antes de la guerra, y era la unidad que prestaba guarnición a los barcos de la Armada.   Con el control del mar asegurado, a contar del 08.10.79, una fracción - un tercio mas o menos - fue movilizado a las acciones terrestres.   Solo mas tarde actuaría en batalla el regimiento completo.
* El Regimiento de Zapadores también existía desde antes de la guerra, y su labor se cumplía especialmente en la Frontera Araucana.   A esa fecha se movilizó sólo una Brigada (agrupación equivalente a medio batallón mas una compañía) al mando de un teniente coronel.  El resto debió permanecer arma al brazo custodiando la citada Frontera.   Fue una buena decisión, porque la nación mapuche atacó en 1881.  
* Batallón Navales, creado a raíz del conflicto.  Voluntarios reclutados entre la gente de mar y labores portuarias en Valparaíso.
* Batallón Valparaíso :  fue, a esa fecha, la policía del Puerto principal  movilizada, y actuó solamente en las Campañas de Tarapacá y Moquegua.  Enseguida el batallón fue retirado, y reemplazado por un Regimiento Valparaíso que actuó en la Campaña de Lima.   Tal regimiento estuvo formado por nuevos voluntarios, y los policías originales (muy diezmados en Tacna) volvieron a sus labores usuales en la custodia policial del Puerto.
* Batallón Chacabuco.  De creación posterior al inicio del conflicto.  En posteriores campañas, elevado a regimiento. Junto al Atacama, fueron las únicas unidades - en la Campaña de Tarapacá - en vestir uniformes diferentes al resto de las unidades de infantería.
* Batallón Bulnes.   Era la policía de Santiago, movilizada en el esfuerzo bélico.  De gran disciplina, actuaron a menudo como dragones a lo largo del conflicto, sin perder nunca su calidad de batallón.  También cumplieron funciones de custodia, semi policiales, en ciudades ocupadas.  Sus bajas fueron repuestas al menos dos veces durante el conflicto.  Regalones de Baquedano, quien había sido comandante de la guarnición de Santiago durante su carrera.
* Batallón Coquimbo.  Creado también a raíz del conflicto, en la provincia homónima.   Elevado mas tarde a regimiento, para la Campaña de Lima.
* Batallón Atacama.  Creado, asimismo, en la emergencia bélica, en la ruda provincia de Copiapó. Mas tarde se creó un Atacama N° 2 ( en 1880, pero no se batió en la Campaña de Moquegua, aunque estuvo en el teatro de operaciones).  Para la Campaña de Lima, ambos batallones conformaron un regimiento.   Del personal original del primer Atacama (los 590 que se cita) sólo 43 volvieron con vida a su tierra natal.
* Regimiento N° 2 de Artillería.  No existía como tal ante de la guerra, pero fue conformado sobre la base de casi todo el personal veterano que contaba con experiencia en el arma.  Las 36 piezas eran de campaña y montaña.
* Caballería :  El Regimiento Cazadores existía desde la independencia, pero sólo con dos escuadrones
que sumaban 250 h.   Lo mismo vale para el antiguo Ganaderos.   Ambos regimientos actuaron completos en campañas posteriores.
                           
     La fuerzas aliadas estacionadas en Tarapacá sumaban, de acuerdo a datos de su EMG, un poco mas de 10.000 h.    Pero estaban repartidas en todo el inmenso territorio.  Aquellas que guarnecían Pisagua el día 02.11.79 eran apenas unos 1.200 a 1.300 hombres, según los partes chilenos.  Y no mas de 900,  de acuerdo a la versión aliada.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Oct 24, 2014 9:23 pm

La guarnición de Pisagua, según Gonzalo Bulnes, estaba compuesta así :

Batallones bolivianos      Victoria                        498 h.
                                    Independencia              397 h.   Total    895
 Cifra que es aceptada por los historiadores bolivianos.

Fuerzas peruanas           Artilleros                      245 h.
            Otros : Trabajadores de ribera
             enrolados como Navales y cívicos, mas    
           un destacamento  G. Civil de Arequipa     205      Total     450
                                                       Global                           1.300 - 1.350
 
            Esta cifra, en la versión chilena,  de las tropas peruanas presentes en Pisagua el 2.11.79 no tiene confirmación.  El propio Bulnes las señala algo nebulosamente, solo como estimación.  Hubo personal de artillería, desde luego. Cayeron en buen número.  
           También un cuerpo de "Navales" y cívicos movilizados. ¿ Cuantos ?   Integrantes de la Guardia Civil arequipeña también hubo, forzosamente, puesto que con posterioridad a la guerra son mencionados como veteranos sobrevivientes de ese hecho de armas.   Pero su número es impreciso.
           Los partes de Buendía y Recavarren hablan sólo de 900 defensores, y no dispongo de fuentes certeras como para oponer argumentación seria a aquello.

           Las fuerzas totales aliadas presentes en el departamento, con fuerte concentración en Iquique y el resto repartidas en distintos puntos del territorio, son establecidas así :

          * En vísperas del desembarco (octubre) en documento suscrito por el oficial de E.M. Cevallos Ortiz  y visado por el JEM, coronel Suárez : 
                                                                 tropas peruanas                    6.322
                                                                 tropas bolivianas                   4.498
                                                                 total                                   10.820

           Cifra que debe corresponder muy cercanamente a la realidad, dado que Bulnes cita a Paz Soldán estableciéndolas en 10.856.

            La cifra de 9.550 combatientes chilenos, por otra parte, iba a ser casi de inmediato reforzada- luego de la toma de Pisagua - por medio batallón del regimiento Esmeralda  y el regimiento Santiago de Pedro Lagos completo.   Unos 1.500 combatientes, que elevó el global a 11.000 presentes en el teatro de operaciones.   Aunque estos últimos dos cuerpos no tuvieron oportunidad de batirse durante la Campaña de Tarapacá.
           
             Con las citadas fuerzas de ambos bandos presentes en el escenario bélico, luego de tomada Pisagua, va a entrar en acción toda la implicancia estratégica de ese golpe de mano.   El agua, básicamente, así como los medios de transporte, el control y estado de la línea férrea y sus medios de locomoción, los bagajes y - concepto clave - la logística, van a definir esta breve campaña de sólo 25 días de combate real.  O un total de unos 50 si contabilizamos el tiempo desde que las fuerzas chilenas zarpan el 28 de octubre, hasta que las fuerzas peruanas en retirada alcanzan Arica, en la segunda quincena de diciembre.   Aun así, considerando la duración de las campañas posteriores, esta de Tarapacá constituyó una verdadera "blitzkrieg".  Moderadamente sangrienta, en que vemos debutar el "repase" que acompañará los enfrentamientos hasta 1883.
             Quiero enfatizar en que, con todo y la importancia que las decisiones tácticas pudieron tener (como la fulminante y eficaz reacción peruana en Tarapacá, o la decisión chilena de parapetarse en el cerro San Francisco, en Dolores), son las decisiones estratégicas las que van a definir la campaña.
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Renzo Castillo
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Oct 24, 2014 10:17 pm

Dn. Raúl que nos puede decir del Regimiento Santiago, por que elementos estaba conformado, ademas si nos puede mencionar algo de los cazadores del Desierto en cuanto al uniforme, ¿era negro?, los Atacameños y Chacabucos vestian de negro tambien?
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Jonatan Saona
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Sáb Oct 25, 2014 12:29 pm

Excelentes datos sobre las tropas Raúl.

Sobre la pregunta de Renzo, no confundir Cazadores del Desierto (de infantería) con Cazadores a caballo (caballería obvio).
El uniforme del Atacama era negro al inicio de la campaña (de ahi provino el apodo de "los padrecitos") y del Chacabuco se dice que pudo haber sido verde.

saludos
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Renzo Castillo
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Sáb Oct 25, 2014 2:39 pm

en la pelicula "adios al 7mo de linea" se ve a los cazadores del desierto con un traje negro, pero son creo Cazadores a caballo, hay una confusion alli como bien acota Jonatan
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Sáb Oct 25, 2014 8:31 pm

El regimiento Santiago, Renzo, fue creado en la capital con posterioridad a la crisis de febrero de 1879, pero la orden de crearlo estuvo lista y se cursó - aunque no tengo el dato a la mano - antes del 5 de abril de ese año.  Vale decir, ya estaba en marcha cuando se declaró la guerra.  Se comisionó para crearlo e instruirlo a quien sería, a la larga, el mejor táctico en la Historia de Chile republicano : el entonces teniente coronel Pedro Lagos Marchant.  Se ha hablado mucho de que se trató de reos de distintos delitos, indultados para el efecto de engancharse.  Y no es exactamente así.   Lagos enfatiza - después de Miraflores - en carta a uno de sus hermanos en ese detalle : reos rematados cumpliendo condena por delitos, usualmente de sangre, sólo se recibieron 18 en el regimiento en 1879, y otros 4 posteriormente.  22 en total (murieron 17 en el conflicto).
        El resto - mas de 1.000 -  correspondió a paisanaje de los barrios populares de Santiago, lo que suena bastante inocuo.   Y ahí está el detalle.   Lagos, que era conocedor del paño y se informó previamente, reclutó especialmente a los "guapos" de los muy populares barrios de La Chimba, Chuchunco , Renca y otros de la periferia.   Lo que equivale a decir gente peligrosa, rotos temerarios y contestatarios, de cuchillo rápido.  Que, probablemente, si deberían haber estado en la cárcel, muchos de ellos.  Pedro Lagos eligió a cada uno - se comentaba entonces - y les leyó la cartilla.  Lo adoraban.  Aplicó, especialmente en su entrenamiento en Antofagasta,  una disciplina estricta que logró contenerlos casi siempre a lo largo de la guerra, y transformarlos en un arma magnífica.  Aunque ya vimos que en Chorrillos medio batallón - o más - se escapó de las manos de Fuenzalida, quien era el oficial al mando.   Lagos tenía el mando, entonces, de la III División, que integraba el Santiago, pero el comandante de la Brigada era Barceló en esa jornada.
 
     Los Cazadores del Desierto tuvieron una creación improvisada - y algo misteriosa - para actuar en la zona de Atacama meses antes de estallara la guerra, procurando marcar presencia y contener a las tropas bolivianas en esos difíciles parajes.  Accionar tan reservado que hasta hoy no es posible trazar un derrotero preciso ni menos intentar una bitácora o documento similar.  Ni siquiera existía en la Guardia Nacional antes de la declaración de guerra, y se trató de paisanos movilizados, instruidos  y mandados por una pequeña cantidad de oficiales y tropa veterana.  José María Soto (con el rango de  Mayor, o sargento mayor, en ese entonces) fue su creador y comandante.   Era, en esa época, una unidad muy pequeña (unos 180 h.) de infantería con preparación como dragones, y actuaron con el apoyo de un escuadrón de "Cazadores  a Caballo".  Se requería una unidad pequeña, porque todo el tránsito en la zona requería de cabalgaduras, y estas de forraje y agua que debían ser transportados en acémilas, con  gran costo. Estricto conocimiento de las aguadas, desde luego, y apreciación de las distancias, eran condiciones básicas para el explorador del desierto.   Hubo mucha mística entre ellos, y hasta tuvieron un himno, pero nadie sabe exactamente que hicieron mientras actuaron, ni por donde se movieron.
    Fueron reequipados, reforzados, elevados a Batallón e incorporados al ejército regular con ocasión de la Campaña de Tarapacá, con tales problemas disciplinarios que, durante la siguiente campaña de Moquegua,  después de la batalla de Tacna, la unidad fue disuelta y sus hombres repartidos entre el Lautaro y el 3° de Línea.   Las "Cartas de Abraham Quiroz" dan cuenta de una parte de sus actividades, preocupaciones y temores.   Se comentó ya entonces sobre sus uniformes, y podemos decir que a contar de la Campaña de Tarapacá fue el corriente de la Infantería Chilena de línea :  Dormán corto azul y pantalón garance, con media bota baya (la llamada bota amarilla).    Antes, durante su actuación en Atacama, según su comandante "El Huaso" Soto (quien no murió en el Morro Solar, como se ha escrito, si no que sobrevivió para combatir en otra guerra)  vestían "lo que podían, usualmente deshechos de la caballería y hasta ropas de paisano".      Casi todo el Ejército chileno, en Tarapacá vistió de azul y garance en el arma de Infantería.  Con dormán corto ( a la cintura) las tropas de línea, y blusa larga, usualmente con doble abotonadura, mas la media bota baya las tropas de la guardia Nacional.  Se exceptuaban   : el Atacama, que vistió un ordinarísimo uniforme de mezclilla negra y blusa de levita, muy larga (obsequio de la ciudad de Copiapó).  De ahí el apodo que cita Jonatan de "los padrecitos", pues sus largas tenidas semejaban sotanas.   El uniforme les fue cambiado por el común y corriente en diciembre del 79', ya terminada la campaña de Tarapacá, mientras construían un fuerte en Dolores.   Y, tal como señalas, también vestía distinto el Chacabuco.  Había lucido blusa azul con bocamangas y vivos verdes, mas pantalón blanco en Santiago y Antofagasta. Y un chocante casco prusiano.   Pero en momento impreciso (antes de la batalla de Tarapacá, en cualquier caso ) se le cambio a un uniforme entero gris verdoso, sin vivos, que lo hacía confundirse con el paisaje.  Y el quepis con cubrenuca que usaban el resto de las unidades, desde luego.
    (Si ambos bandos hubieran aplicado ese criterio de mimetismo ya entonces, es probable que hubiera habido menos bajas de ambos bandos)
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Dom Oct 26, 2014 11:15 am

Bien.  Algo sobre lo que vale la pena ir dejando constancia es la precariedad de los recursos de las fuerzas en lucha, así como los problemas de una incipiente organización de la que no disponían.
     
      En el caso de Chile, se había concentrado en Antofagasta a los regimientos de línea, que estaban en proceso de crecer hasta 1.200 plazas (aunque apenas redondearon mas de 1.100 antes de ser embarcados) en instalaciones de pobre calidad.  Galpones y bodegas de empresas salitreras, de ferrocarril, y construcciones similares.  La artillería estaba allí también, organizando el Regimiento N° 2 que se creó al efecto, agrupando en el a todo el personal con experiencia artillera en el país o con ganas de aprender.   Hubo que iniciar el conocimiento y manejo de los Krupp desde cero.  Y la caballería, con el escuadrón de jinete que habría de actuar en Calama y ser la base sobre que crecería la unidad con nuevos reclutamientos.   Todo ello, sujeto a la carencia de agua en cantidades necesarias para ese volumen de personas y ganado.  Lo que hizo necesario no sólo instalar aquellas máquinas resacadoras de agua potable que fueron el blanco preferente del Huáscar en sus ataques a Antofagasta (mayo a septiembre de 1879), sino que proveer constantemente a los depósitos mediante acarreo con barcos cisternas desde el sur.   También hizo inevitable mantener allí las tropas justas y necesarias para constituir un ejército de las tres armas - en formación - a fin de no distraer esfuerzos y recursos en dotar a una masa mayor de alimentación y medios.  El resto se preparaba en la fértil provincia de Aconcagua, donde se disponía de todo.
      La futura sección Bagajes nace entonces en Antofagasta, a cargo del empresario de transportes Bascuñán, promovido a teniente coronel de la Guardia Nacional.  Iba a funcionar mas o menos, no mas,  durante la Campaña de Tarapacá.  Mucho mejor en la de Moquegua, e impecablemente en la de Lima.  Acumulando experiencia y conocimientos, por el sistema error/corrección, durante la guerra.
       En general, todo siguió aquella misma línea, de ir de menos a mas.   La Intendencia y hasta los servicios sanitarios evolucionaron igualmente, de muy malitos a eficientes.
       Con total objetividad hay que señalar que el Ejército mismo y sus mandos sufrieron, durante la guerra, similar evolución.    Desde errores conceptuales tácticos, casi infantiles,  y una absoluta falta de entendimiento en relación al problema de la logística en el desierto, hasta una madurez profesional notable que produjo - en su mejor momento - una batalla casi perfecta y sin fallas : Chorrillos.  Lo que explica los cambios en la comandancia en Jefe y Jefatura del E.M., y que oficiales que tenían solo el rango de jefes al inicio del conflicto, asumieran el mando de Brigadas y Divisiones en las acciones posteriores.
       Por de pronto, esta falta de experiencia y de organización se tradujo en un transporte muy desordenado de las tropas en el tramo Antofagasta - Pisagua.  Y luego de instaladas allí, en un caos inicial que fue lentamente superado.  Aunque meses mas tarde aún subsistían errores gruesos de transporte y logística.  Conocido es el caso de elementos y material de guerra requeridos desde Pisagua, que se embarcaban en Valparaíso oportunamente, y luego iban y venían en el fondo de las bodegas de los transportes, porque nadie atinaba a desembarcarlos.  Y otros muchos ejemplos semejantes.
       Como sea : la tropa estuvo decente aunque no generosamente vestida y equipada en esta primera campaña, y los nombramientos de paisanos con buena capacidad en los cargos clave de la Intendencia y similares fue - poco a poco - superando la crisis inicial.
       Bulnes ha dejado constancia de las tribulaciones y angustias que, para los responsables, significó embarcar y poner en tierra a esa masa considerable de combatientes y ganado, alimentarlos y tener a su disposición la cantidad suficiente de agua en los sitios requeridos.   Fue una empresa enorme, llena de baches que, con gran esfuerzo y la ayuda de un enemigo "gentil" pudo superarse.

       Las fuerzas aliadas, por su parte, estaban literalmente en un brete. La pérdida de control de la vía marítima, como sabían ambos gobiernos desde el comienzo, significó todo.  Desde luego, perder la capacidad de iniciativa en las acciones bélicas.   Quedaron en la calidad de pasivos, esperando el movimiento del adversario.
       Perú, en lo particular, luchaba contra la falta de recursos en peores condiciones que Chile en esos momentos.  Vemos como sus fuerzas destacadas o llevadas recién a Tarapacá apenas son vestidas y equipadas dignamente.  La defensa de los puntos claves de la costa se le hizo extremadamente difícil, por la necesidad de hacer todos los traslados y transportes por vía terrestre.  Sus problemas de alimentar y dotar de agua potable a sus tropas era similar al que enfrentaría Chile, con el agravante de no disponer - sino ocasional y precariamente a esas alturas - de transporte marítimo.   Las penurias de Perú en este sentido quedan para ser expuestas por participantes de esa nacinalidad en este Foro.  Las conocen mejor que yo.
     Como sea, sus decisiones militares son bastante extrañas en el período ( y Piérola aún no tenía nada que ver en el asunto).
      El sistema de defensa artillero de Pisagua, por ejemplo, es difícil de entender.  El problema de artillería costera ubicada cercana al mar en que existe buen fondo para embarcaciones enemigas, y además en fuertes  a la barbeta, abiertos a la puntería directa del enemigo, había sido resuelto a comienzos de siglo por la Armada Británica en sus choques con las fuerzas españolas, aliadas (nominalmente) con Bonaparte.  Y las habían pulverizado (en Cádiz, por ejemplo) sin grandes pérdidas propias.    Quien instaló en similar forma las piezas Parrot en las Puntas Pisagua y Pichalo, en 1879, no entendía mucho del asunto al parecer. Y las consecuencias obvias se vieron a comienzos de la acción.
     La caballería peruana y boliviana no contaba con ganado apto para el choque directo de fuerzas del arma.  Tampoco, según se demostró a lo largo del conflicto, para el accionar de la caballería ligera en sus misiones de manual  (excepto los Húsares de Junín en vísperas de Tacna, dando un eficaz golpe de mano sobre el agua - vital - enemiga transportada en odres por acémilas).  Tuvo grandes  y bravos jinetes ( como Albarracín y Sepúlveda), pero pobre material.   Su artillería, por otra parte, se perdió casi íntegramente en Dolores (y la que tomó con esfuerzo en Tarapacá hubo de ser abandonada por falta de medios de tracción como para llevarla hasta Arica).   Bastimentos y provisiones tuvo en gran cantidad, acumulados en Agua Santa y Pozo Almonte.   Los primeros debieron se entregados a las llamas y una parte considerable de los segundos cayeron en poder del enemigo luego de abandonado Iquique.
     Todo lo anterior - además de la carencia de material de guerra adecuado - en mi particular apreciación, por las inexplicables decisiones estratégicas de sus mandos, que luego revisaremos. 

      Como concepto iluminador del conflicto hasta esa fecha, tengamos a la vista las palabras de Jorge Basadre en relación a la preparación previa de los contendientes :   Ninguno de los tres estaba preparado para la guerra.  Simplemente, prevaleció el que lo hizo un poco mejor, o "menos mal" que los otros.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Mar Oct 28, 2014 1:25 pm

La navegación de la flota chilena de transportes y naves de guerra que llevaba a las fuerzas dispuestas al asalto de Pisagua y su material de guerra fue accidentada y llena de contratiempos.  Un par de naves se extraviaron al separarse del convoy por distintos motivos, y la distinta velocidad  de los vapores - algunos de los cuales remolcaban barcos de vela acondicionados como transportes de tropas - resultó un problema insuperable para el responsable del conjunto (el CN P. Lynch).
        La flota, pues, no cumplió el trayecto en el tiempo planificado, y los 19 cascos enfrentaron la rada de Pisagua cuando ya alboreaba el día 02 de noviembre de 1879.    Debió hacerlo, al menos, tres horas antes.   Ello hubiera permitido - en teoría - que los bote de desembarco, cargados de tropas, se hubieran aproximado a las playas predeterminadas amparados por la obscuridad, disminuyendo así el número de bajas.    Lo cual es una sandez, desde luego.   Suponer que esa cantidad de naves hubiera podido acercarse a media o un cuarto de milla de la costa, o menos, y arriar sus botes sin ser detectados por los vigías de las fuerzas aliadas, no guarda relación con la seriedad con que la operación fue planificada en otros aspectos.   La alarma en el puerto se dio antes de las 07.00 horas.
     El caso es que recién hacia las 08.00 horas la naves de guerra se acercaron a los fuertes ubicados en Punta Pisagua y Punta Pichalo para batirlos, lo que se logró rápida y eficazmente. Ambos fuertes estaban mal ubicados, en terraplenes situados a escasa distancia de la costa y sin protección alguna. Ni para sus sirvientes, ni la munición ni el propio tubo de la pieza en cada caso.  Alcanzaron a hacer muy pocos disparos antes de ser desmontados y ver sus dotaciones batidas por el fuego de a bordo.   Los dos regimientos bolivianos, en el intertanto, el Victoria y el Independencia, bajaron desde Alto Hospicio - donde acampaban - hasta la línea de la costa y tomaron colocación inicial en los roqueríos y accidentes del terreno.   La escasa población civil de Pisagua, en esos mismos momentos, ascendía hacia Alto Hospicio por el terraplén del ferrocarril y pequeños senderos que cortaban su trazado, buscando alejarse del combate inminente.   La aldea - Pisagua era una aldea en 1879 - había sido bombardeada por la escuadra chilena con anterioridad, y los habitantes que intentaban escapar a esa hora lo hacían abandonando viviendas y chabolas precarias, levantadas muchas de ellas con las ruinas de las antes destruidas por el citado bombardeo e incendio posterior.
     El proceso de arriar los botes, hacer descender las tropas designadas para el asalto, y ponerlos en marcha hacia la playa no funcionó como se esperaba en el papel.  Todo se fue atrasando, y el responsable de organizar y poner en marcha tal desembarco, el CN Simpson, hubo de ser separado de sus funciones por incapacidad de desempeñarlas ese día y hora.  Todo lo cual dio tiempo a la guarnición del puerto para adoptar, dentro de sus escasas posibilidades, las decisiones mas convenientes.  Desde luego, apostar las tropas de la mejor forma para intentar rechazar el desembarco inminente.   Período en el cual, asimismo, los barcos de guerra chilenos, navegando a escasa distancia de  la costa, iniciaron sus fuegos para batir los escasos blancos a la vista y procurar amedrentar a los defensores.
       Hicieron fuego los barcos de guerra, y no las naves de transporte.  Esta afirmación, que pudiera parecer elemental, busca desmentir a algunos autores que citan al "Amazonas" disparando sus piezas de artillería en el proceso de batir a la defensa de Pisagua.  Las naves de transporte, aunque dotadas de algunas piezas de artillería, no estaban en condiciones de realizar un fuego naval efectivo.  Nunca lo estuvieron en toda la guerra.   Fueron las naves de guerra las que, el 2 de noviembre en Pisagua,  acallaron la defensa de las piezas aliadas, en primer término, y luego bombardearon, dos veces esa mañana, la costa, procurando destruir las tropas enemigas.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Oct 31, 2014 8:57 pm

Hasta aquí los hechos expuestos son mas o menos coincidentes con las versiones de los partes de guerra e historiadores de ambos bandos.  
          Lo que sigue, sin embargo, tiene dos versiones  : la que entregaron los jefes aliados e hicieron suya posteriormente historiadores peruanos y bolivianos, y aquella que se funda en los partes de los jefes chilenos.  Recogida, igualmente, en las obras de los historiadores de Chile.  

        Tal dicotomía es extensiva a todos los hechos de armas o contactos entre tropas, movimientos de estas, motivación de las decisiones de los mandos, número de combatientes y su logística en la campaña de Tarapacá, para empezar.   Y luego, a todo el trascurrir de los hechos en el resto de la guerra en las sucesivas campañas de Moquegua, de Lima, de la Sierra ( o Breña) y de Arequipa. 
 
        Por lo anterior, sería muy positivo que al comentar el desarrollo de las campañas, los movimientos o desplazamientos de tropas previos a los hechos de armas, o los mismos choques de las fuerzas enfrentadas, su armamento y logística, citemos - cada vez que nos sea factible de hacer - la fuente de la información y la contraparte.    Si se hace así con objetiva claridad, lejos de confundir la exposición de los hechos, contribuiremos a transparentarlos bajo la luz de ambas versiones.

        Solicitud que hago a todos los foristas de Páginas Heroicas.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Jue Nov 06, 2014 11:40 am

La publicación de los mas importantes partes oficiales de la acción de Asalto y Toma de Pisagua - que ha hecho Jonatan en Topic paralelo - aporta datos que son la base para intentar entender los sucesos del 02.11.79 y de la campaña que se inicia ese día.     Son, en cualquier caso, muy interesantes.

      Las discrepancias mas resaltantes de esos partes o reportes que hacen a sus superiores los jefes que tuvieron mando de tropas esa jornada pueden desglosarse así :

*     Número de defensores.   Es irrelevante.   Ya fueran 900, 1000 o hasta los 1.300 que informan algunos militares e historiadores chilenos, es obvio que no habrían podido contener a los 9.500 embarcados.  Ni siquiera a los aproximadamente 2.000 chilenos que en definitiva se batieron en Pisagua, porque tales defensores no disponían de capacidad de maniobra alguna.   El fuego preciso de la artillería naval, a escasa distancia de los blancos,  paralizó todo intento de reconcentraciones rápidas para oponer resistencia en uno u otro sitio amagado.   Eran pocos, sin artillería ni armas de fuego semiautomáticas. 
La única ametralladora presente, recordemos, estuvo instalada en una embarcación chilena.  Operada por el Sbte. de artillería J.A. Errázuriz, hizo constante fuego sobre las tropas aliadas apostadas en los roqueríos y accidentes de la playa.

*    Número de atacantes en cada ola de desembarque.   Puede haber resultado muy sangriento para el primer grupo, pero de los propios partes chilenos destaca que los lapsos entre el primer y los siguientes desembarques fueron cortos. Y además estuvieron separados por alguna distancia física, pues se efectuaron en distintas playas.   Sin capacidad de concentración de fuerzas por parte de los aliados, ni fuego de apoyo, no había opción de detenerlos.   Los mismos comandantes de las fuerzas que atacan asignan poca importancia al hecho de que el contingente desembarcado haya sido insuficiente en un momento determinado, contenidos por un número superior.  El comandante Juan Martínez, del Atacama, señala que en uno de los puntos, las primeras compañías de su batallón desembarcadas (1 y 3) estuvieron muy hostigados por el fuego enemigo algo así como media hora.  Y fue el único momento de real apremio.   El enfoque de los partes es mas bien global, considerando el asalto como un todo, con mas o menos resistencia el determinados puntos.

*    Rechazo de los desembarcos.   Aquí la discrepancia es absoluta.  Los aliados afirman haber rechazado dos intentos de desembarco, obligando a las lanchas con los sobrevivientes a retroceder hasta los buques que los habían transportado.    Los chilenos no mencionan rechazo alguno.  Sólo hablan del apremio inicial de las primeras (e insuficientes en ese lugar) fuerzas en la costa.
       El investigador tendrá que hacerse su propia idea sobre lo ocurrido. Y para ello, leer entre líneas.
       Del parte de E. Escala puede deducirse, en mi opinión, que si bien el primer desembarque no fue contenido, los resultados iniciales tampoco fueron los esperados.   Un parte convenientemente confuso, por cierto, como vamos a encontrar en ambos bandos con sospechosa frecuencia.

*     Repase.   Fue real, desde el momento que atacameños y zapadores lo admiten.   Lo justifican señalando que algunos defensores bolivianos quedaban por muertos en el avance, y luego se reincorporaban, haciendo fuego por la espalda a las tropas que se alejaban en su avance.   Real o no tal explicación, la cuenta les fue cobrada con creces a los zapadores 25 días mas tarde.

*    Retirada aliada.   Implicó a muy pocos peruanos, que en su mayoría quedaron en el campo. Se  retiraron en buena forma las tropas bolivianas sobrevivientes, en lo principal.   Aquellas que pudieron hacerlo desprendiéndose del combate, obviamente.   Algún parte chileno señala que parte de ellas lo hicieron en un tren que se encontraba con su locomotora caldeada en Alto Hospicio.  Los partes aliados no mencionan aquello.
      Como sea : el concepto de "vergonzosa fuga", que en este caso usa el general Escala para referirse a la retirada aliada, es - en mi personal apreciación - una estupidez. 
       Lo vamos a encontrar repetido por los partes aliados al referirse a la retirada de las fuerzas chilenas en Tarapacá.   
      Cuando las tropas han combatido valientemente y bien, y son retiradas para evitar una masacre en la derrota, no puede hablarse de una fuga vergonzosa. Es un movimiento táctico aceptado, y aplicado en la historia desde la época de los Sumerios.  En especial cuando esas mismas tropas, descansadas o reforzadas, vuelven al combate en corto tiempo.    Concepto que conviene aplicar a ambos bandos combatientes en la GDP.

*    Apenas insinuada en los partes aliados, tampoco destaca con la fuerza esperada en aquellos chilenos la consecuencia estratégica enorme del desembarco exitoso.  Si a las fuerzas chilenas se les va a permitir avanzar y tomar posesión de la vital "fuente de agua" de que hablaba su planificación, entonces el puerto de  Iquique - clave en la exportación de nitrato y en consecuencia, fuente de recursos irremplazable - queda condenado a caer en poder del enemigo.  
       Como ese avance no solo fue permitido, sino que se facilitó dejando material rodante operativo a disposición del adversario, así como la vía férrea intacta, estanques y maquinaria para elevar el agua en Dolores (lo que el ministro Sotomayor y los jefes chilenos apenas podían creer teniéndolo a la vista) queda claro que el mando aliado en Tarapacá no dimensionó adecuadamente el cuadro bélico completo.

*    Los partes de ambos comandantes en Jefe, según vamos a comprobar a lo largo de toda la campaña, abundan en vocabulario enjundioso, de grandes invocaciones patrióticas. 
      Pero ocultan o disimulan (ambos, reitero) bajo montañas de detalles irrelevantes sus fallos tácticos, cuando no faltan derechamente a la verdad.   Es fácil comprobarlo.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Jue Nov 06, 2014 2:46 pm

A partir de las 11 horas de ese día, según sabemos, algunos de los transportes de tropas abandonaron la rada de Pisagua para dirigirse a la de Junín, y desembarcar allí una parte menor de ellas. Como esa operación no tuvo oposición armada (un piquete de 20 o 25 hombres ahí destinados tuvo que retirarse, sin opción), solo cabe consignar la extrema dificultad que encontraron los invasores al tomar tierra y su lento desplazamiento posterior hasta el Alto Hospicio, donde arribaron la mañana siguiente.   Se le había asignado grande importancia - al extremo de crearse un "Plan Junín"- y no pasó de ser una misión dificultosa por lo abrupto del terreno. Y el extravío nocturno producto del "empampamiento" del guía.  
     Pisagua estaba, pues, tomada, y se dispuso de inmediato (desde la tarde del mismo 02.11.79) el desembarque de todas las unidades. 
      Unidades cuyos uniformes ya han sido comentados, discrepando  mi particular criterio - como quizás percibieron los foristas y lectores de este foro -  de algunas de las afirmaciones de los autores Greve y Fernández en su lujoso y muy bien editado libro "Uniforme de la Guerra del Pacífico".  Tengo mis razones.

     Consignemos aquí, rápidamente, las bajas oficiales que informan los partes chilenos :  58 muertos y 173 heridos, incluyendo las tripulaciones de los barcos comprometidas en el desembarco.  De los aliados se consigna unos 30 heridos, un ciento de muertos aproximadamente, y 5 o 6 heridos ilesos.
Cifras todas muy bajas.  Podemos razonablemente suponer que una parte de los heridos aliados pudo ser retirado al romper el contacto el grueso de sus fuerzas.  Pero no aceptar el que el citado ciento de bajas enemigas fuera sepultado en una fosa común sin ser reconocidos ni hacer constar su número exacto. ¿ Hubo oficiales entre ellos ? ¿ O civiles abatidos por el fuego naval ?  Informe confuso, casi destinado a hacer nebulosa esa información. 

      Parecía elemental, luego de asegurar el terreno con infantería, poner en tierra tropas de caballería para contar con "ojos" explorando el terreno inmediato a la velocidad que otorga ese recurso. No resultó aquello tan fácil.  Además de ser escasa la fuerza de caballería embarcada (ver cuadro mas arriba), el ganado no lo había pasado nada bien a bordo.  En la siguiente campaña de Moquegua tampoco mejoró demasiado el transporte de la caballada, dificultando su utilización inmediata.  Sólo en la campaña de Lima se habilitaron naves con instalaciones especiales, bien ventiladas y cómodas, que permitieron a los 3 regimientos que allí actuaron contar con ganado en buenas condiciones desde el instante mismo del desembarco.

      En Pisagua, como digo, no ocurrió así. Un 10 a 15% de ganado enfermo permitió disponer sólo de un escuadrón algo disminuído (dos compañías "cortas", unos 175 hombres) del "Cazadores" a contar de la mañana del día 4.  Otra compañía debió quedar en Pisagua para resguardo del Alto y sus terrenos inmediatos.  Los Granaderos (90 h.) fueron los últimos desembarcados.
    Antes de que se pudiera contar con la caballería, el día 3, el secretario del Comandante en Jefe (J.F. Vergara) se ofreció para explorar hacia el interior siguiendo el trazo de la línea de ferrocarril, y fue autorizado para hacerlo.  El motivo urgente para ello fue el hecho de haberse "recibido noticias" - vale decir, un rumor - de que 6.000 enemigos se concentraban en la cercana estación San Roberto.
     Vergara fue hasta allí con solo tres oficiales por toda compañía y volvió rápidamente, informando de lo falso del rumor y disipando los temores.  Todo ello sería solo anecdótico, si no fuera porque empezamos a darnos cuenta de los extrañísimos hechos que empiezan a sucederse.
      El rumor se originaba en la mente de los jefes chilenos (Arteaga, probablemente, al mando de las tropas en Alto Hospicio) incapaces de concebir que se les abandonase el territorio sin lucha.     Resultaba obvio que el enemigo debería, tenía que, con Pisagua ya ocupada, intentar ahogar allí a las fuerzas chilenas, sin permitirles avanzar hacia el interior.  Una movida de manual básico, que las fuerzas chilenas, organizándose luego del agitado desembarco, no estaban en condiciones de evitar.  Eso explicaría, además,  por que el tramo Pisagua-San Roberto de la línea férrea no había sido destruido por el enemigo en retirada : seguramente consideraba utilizarlo en su contra ataque y avance inminente para recuperar Pisagua.  O al menos, para acarrear tropas tan cerca del puerto como lo permitieran las circunstancias y contener a como diera lugar la penetración chilena.                
         Pisagua no disponía de agua propia, recordemos, y el peor de los temores chilenos era, justamente, verse impedidos de penetrar hasta las fuentes de agua.

        Así es que la noticia de que no existía tan concentración enemiga en San Roberto, junto con aquietar los ánimos de los que esperaban en cualquier minuto un avance aliado sobre Pisagua, abrió el apetito por procurar avanzar de inmediato y consolidarse al interior.  Lo cual requería, obviamente, una exploración en forma.
          De allí nace la orden para que las dos compañías de Cazadores desembarcadas y con su caballada en condiciones de prestar servicios, avancen explorando el tendido de la línea férrea a las órdenes del secretario Vergara.  Fueron aquellas las compañías de los capitanes Barahona y Parra.
 Sumando a los oficiales que acompañaron a Vergara, la fuerza total sumaba 175 a 180 hombres.
Son las que van a batirse en Germania con la caballería aliada que mantenía vigilancia en la retaguardia de Buendía, que se retiraba hacia La Noria y Pozo Almonte.
          ¿ Retirada hacia La Noria y Pozo Almonte ?  ¿ Hacia Iquique, en una palabra ?
           Pues si. Increíblemente, las fuerzas concentradas en Dolores y Agua Santa marchaban al sur, dejando libre el terreno para la ocupación.  Y lo dejaban con los pozos de Dolores habilitados, su maquinaria de vapor funcionando. Estanques de acumulación de aguan llenos allí y en Jazpampa. Todo el tendido férreo, desde Pisagua hasta Agua Santa, intacto y funcionando.   Vagones y locomotoras en buenas condiciones en Pisagua, que permitieron muy pronto la circulación de trenes y el transporte de tropas chilenas al interior.
         ¿ Por que hizo aquello el mando aliado ?  o, mas bien ¿ Que motivó que adoptara tales decisiones ?
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Renzo Castillo
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Jue Nov 06, 2014 3:05 pm

yo considero eso como negligencia y no otra cosa de parte de Buendia...es increíble los desatinos de su alto mando.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Jue Nov 06, 2014 5:38 pm

Negligencia es una palabra algo dura.

      Veamos.  Buendía sabía que el territorio de Tarapacá corrían serio riesgo de ser invadido. Pudo especular, como nosotros lo hacemos ahora, sobre la conveniencia chilena de moverse sobre Moquegua o Lima.  Pero sabía, y debió saber, que Tarapacá era una opción cierta y probable.

       Así, mientras aún tuvo apoyo de transporte marítimo, debió presionar a Prado para traer todos los recursos posibles a Tarapacá. 
       Pero suponiendo esos recursos ya agotados, al menos disponer en la mejor forma posible los recursos locales :  ganado de tracción y elementos de transporte (el muy eficiente carretón calichero de rueda alta) estaban disponibles, y abundantes, en las oficinas salitreras.  Pudo organizar una futura requisición y puesta en operación de ese transporte, sin despojar de inmediato de tales elementos a las oficinas, para no paralizar la producción y exportación de nitrato.  El Fisco peruano requería esos ingresos como del aire para respirar.  
         No obstante, después del 8 de octubre debió dejar de lado otras consideraciones, y simplemente apropiarse de todo lo necesario para montar un eficaz servicio de transporte en el cordón umblilical de su línea interna : el tramo Agua Santa - La Noria. Vale decir, los puntos de términos de ambas líneas férreas. Si se perdía Tarapacá  ¿ Que importaba haber despojado a las oficinas salitreras de esos elementos ?    También ensayar, al menos, el traslado rápido de tropas y bastimentos entre un punto y otro, para tener sus medios apercibidos y preparados en esa función.
  
      No permitir - por doctrinal - que los carros de ferrocarril, ni menos las locomotoras, pernoctaran en Pisagua, sino que tenerlos en Alto Hospicio, para evitar que asaltado el puerto cayeran en manos enemigas ( ni menos con una locomotora caldeando en Pisagua, como señala el parte de Isaac Recavarren).  Tener el muelle de Pisagua minado, listo para ser detonado al confirmarse la presencia de barcos cargados de tropas entrando a la rada.  Y volarlo en esa instancia.  Igualmente los estanques acumuladores de agua que abastecían a la población, y vaya el problema que hubiera producido - de hacerlo así - a las fuerzas chilenas.  
       Tener, asimismo, preparada la voladura del tramo Pisagua-San Roberto de la línea férrea.   Y algo mas alejado (poco antes de Jazpampa, digamos, para obligar al enemigo a gastar esfuerzo en trasladarse hasta allí sin línea férrea disponible), disponer una primera línea de defensa, de tanteo,  abastecida de agua desde Dolores (por tren).    Concentrar sus fuerzas, y aquellas que se le pudieron enviar desde Iquique (contando con el eficiente transporte ya descrito en el tramo Agua Santa-La Noria) sin descuidar la defensa de este último, en Dolores.  Fortificarse allí y esperar al enemigo que, sin agua ni ferrocarril para transportar aquella que debería traer en barcos cisterna, tendría que trasladarse desde Pisagua para asaltar sus líneas.   Vale decir, lo opuesto que le tocó vivir en la batalla de Dolores. 
       Tener que transportar el agua desde el sur implicaría que las fuerzas chilenas nunca podrían ser demasiado numerosas en Pisagua, limitadas por esa carencia vital. Una consecuencia estratégica muy deseable para los aliados.
      La estupenda caballada capturada en el "Rimac", en vez de servir en Lima a esa fecha, debió estar en Tarapacá, montada por los jinetes de Buenaventura Sepúlveda, para luchar en igualdad de condiciones - al menos - con la caballería enemiga.  Y así debió exigirlo, golpeando la mesa, el CJ aliado.
      Todo esto, pensado y reflexionado de antemano, como dueño de casa y conocedor del terreno que era Buendía.


      Nada de eso se hizo en atención a una característica que era común al generalato de Chile y Perú en esos momentos (no digo Bolivia, porque no me consta).    Escala y Buendía habían llegado a ocupar sus cargos en base a antigüedad en tiempo de paz.   Seguramente eran buenísimas personas, que llegaban temprano a sus labores y llevaban una vida intachable. Honraban a sus madres y ellos mismos deben haber sido buenos padres de familia.  Quizás.   Pero no leían nada de nada, ni se informaban del avance de la ciencia militar.
      El "orden disperso" había debutado en 1866, y arrasado con Francia en 1870.  Su complemento en armamento de infantería y alta cadencia de tiro estaba en el mercado hacía rato ya.  La guerra ruso turca de 1877-78 había demostrado la eficacia del armamento de repetición, y aquella del Transvaal habría de demostrar por esos días la locura de enfrentar tropas dotadas de fusiles monodisparo y uniformes rojos contra tropas vestidas de campo, con fusiles de repetición y apegadas al terreno  (Mahuba Hill).
       Los citados generales no se habían enterado de nada de ello.  Y si lo habían leído ( la Revue de Deux Mondes llegaba entonces a los hogares chilenos regularmente.  Tengo que suponer que igualmente alcanzaba hasta aquellos peruanos) no le habían prestado atención.  O peor aún : no habían comprendido la implicancia del cambio en las tácticas y armamentos que se había producido en el mundo.
       Ya en 1861 los confederados habían utilizado el ferrocarril para definir una batalla (Manassas) y en 1866 los prusianos utilizaron el ferrocarril propio y también el del adversario austríaco para mover grandes masas de tropas con rapidez y ahogar a un adversario lento.  Rapidez.  "Ser el primero en mayor número" como definió la clave de la victoria un general confederado que cayó en combate.

       Y resulta que a Escala hubo que presionarlo el 17 - casi amenazarlo - para que llevara la artillería a Dolores.  Lo hizo el 18, y las piezas alcanzaron a ser instaladas el 19 en la mañana, a la vista del enemigo acercándose.  El mismo día de la batalla que se definió en base a la artillería.   Tenía solo parte de sus tropas en Dolores.  El resto lo mantenía en Pisagua como si alguien hubiera podido atacarlo allí sin pasar por Dolores o Jazpampa, al menos.  Si escuchó hablar del concepto táctico de "concentrar las fuerzas"  seguramente no entendió su significado.   Y era el general en jefe.
 
        Buendía por su parte, no habiendo previsto ni anticipado nada de nada, solo atinó a retroceder hacia el sur para reagrupar sus tropas y preparar la batalla.
       Abandonando todos sus recursos al enemigo, con excepción del depósito de víveres en Agua Santa, que debió hacer quemar.   Pero demoró una barbaridad, y avanzó hacia Dolores recién el 14, lento y pausado.  A la vista del enemigo, el 19, pretendía esperar hasta el día siguiente para dar la batalla  "con las tropas descansadas", en circunstancias  de que Escala, espabilándose un tanto, venía ya a todo lo que daba la máquina trayendo otros 3.000 hombres por ferrocarril, desde Pisagua hacia Dolores.
        Ambos escabullen el bulto en sus partes, disimulan sus falencias y arrojan la responsabilidad sobre terceros.  Eran malitos.  Estaban formados así.

        Chile corrigió.  Los jefes que fueron demostrando mas capacidad y habilidad militar durante las primeras campañas terminan comandando brigadas y divisiones en la campaña de Lima. Hubo, pues, que podar.  Doloroso, tratándose de jefes muy queridos, camaradas apreciados por sus valores personales.  Pero era eso o arriesgar perder la guerra.

        Peru no lo hizo así, hasta donde puedo juzgar.  Quizás si porque sus mejores hombres cayeron en combate ( en Tacna  y en Arica, en número notable). Pero en Lima entregó el mando, en muchos casos, a meros aficionados.  Patriotas, ciertamente, y dispuestos a dar la vida. Pero sin capacidad militar cierta.   Y allí tuvo que tener el mando en Jefe, indiscutido en la cúspide, Cáceres, con Suárez como su JEM.
         Conque Buendía y otros muchos generales y jefes peruanos, así como Escala, Arteaga, Castro, Ortiz, Muñoz y hasta Amengual en Chile, no dieron, para mi gusto,  el ancho.   Eran malitos.
 
          No fue su culpa.  Estaban formados así y no hubo inquietud personal por perfeccionarse en su ciencia. Leer, documentarse, avanzar.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Jue Nov 06, 2014 5:53 pm

Estos comentarios caen pésimo entre mis connacionales.
       Yo debería, se supone, afirmar que todos los militares chilenos en la GDP fueron patriotas valientes y capaces en grado heroico.  Y opinar exactamente lo contrario sobre el adversario peruano y boliviano.
       En círculos profesionales o en retiro la molestia se hace sentir.
       En la reserva del Ejército, sin embargo, en la que formo desde hace muchos años y que está formada (entre los oficiales) por profesionales universitarios y técnicos en gran parte, encuentro bastante aprobación a mis palabras.
         Como sea, es lo que opino.  Puedo estar equivocado, pero son mis conclusiones luego de varios decenios de investigación y estudio.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Lun Nov 10, 2014 1:12 pm

Bien.   El ejército chileno desembarcado enfrentó de inmediato el grave problema de la carencia de agua.  Sus mandos habían supuesto que el agua potable que consumía la población civil y la guarnición de Pisagua se resacaba allí mismo mediante maquinaria ad hoc.  
        Pero no era así.  Se acarreaba diariamente desde el interior, vía ferrocarril, mediante estanques.
        Conque hubo que desembarcar al punto algunas máquinas resacadoras que se traían a bordo de los transportes, medida claramente insuficiente.  Y solicitar de emergencia otra maquinaria a Valparaíso. 
      
        En el intertanto la urgencia se hizo sentir con fuerza.   Solo cabía iniciar la penetración en busca del agua. 
          La exploración de Vergara hasta San Roberto el día 3 había aclarado que no existía concentración de tropas aliadas en esa ofician inmediata a Pisagua.   El día 5 partió en otra misión similar, de mayor alcance, al frente de las dos compañías "cortas" de Cazadores de que pudo disponerse, debido al mal estado de una parte de la caballada, como producto del viaje marítimo.    Fueron aquellas  las compañías de los capitanes Barahona y Parra, conformando un escuadrón de 175 hombres.     Parra, con el rango de mayor, comandará la última carga de la caballería chilena en la GDP, en la pampa de Purrubamba, Huamachuco, julio de 1883.
 
         Vergara se hizo acompañar por otros cinco oficiales a quienes le interesaba observar :  El comandante (Ingenieros) Arístides Martínez, el Mayor (Artillería) José de la Cruz Salvo, los capitanes de infantería Ramón Dardignac y Daniel Carvallo, y el subte. (caballería) Santiago Faz.   Todos ellos van a destacar en esa misma campaña y en las siguientes.  Arístides Martínez, con su mismo grado de Teniente Coronel, va a dirigir la expedición relámpago a Moquegua en el cambio de año 79 al 80'.  Y luego, a tener el mando clave e importantísimo de la reserva en Chorrillos y Miraflores.   Dardignac va a morir en Miraflores como segundo jefe (Mayor) del "Caupolicán".   Salvo tendría una destacada participación en Dolores, y luego será el interlocutor chileno de Bolognesi en Arica, en junio de 1880.
       Todos los citados sumaban 181 jinetes, que dejaron atrás prontamente San Roberto el día 5, pasaron por Jazpampa comprobando que existían allí en ese momento, estanques con agua y un convoy listo para transportarla hacia Agua Santa, donde se encontraba aún la retaguardia aliada ese día. (Se movería hacia el sur el día 6 desde temprano).

       Al siguiente día el destacamento chileno montado llegó a Dolores y sus  mandos tomaron posesión del lugar, incrédulos ante lo que tenían a la vista :   pozos profundos en que circulaba abundante agua de buena calidad por galerías  amplias, recientemente trabajadas, "bombas extractivas en estado de servicio y abundante carbón para hacerlas funcionar, una serie de estanques de hierro grandes y hermosos como baños de natación y una cantidad de carros de ferrocarril".
       Se improvisó de inmediato un convoy para llevar agua y las buenas noticias a Pisagua, lo que mermó la fuerza exploradora en 4 hombres.  Y luego, el destacamento al mando de Vergara siguió esa tarde su exploración, atraídos por la humareda que a esa hora producían los almacenes de suministros aliados que ardían en la oficina salitrera de Agua Santa (cuyo administrador responsable, el ciudadano británico James (Santiago) Humberstone, hará posteriormente un relato muy ilustrador sobre lo ocurrido en esos lugares en tales fechas).

         Así lo había dispuesto el mando aliado, para evitar que cayeran en manos enemigas.  Primera y casi única medida táctica aliada efectiva,  en orden a dificultar la penetración enemiga.
         Y dejó Buendía, prudentemente, caballería cubriendo su retaguardia en la oficina Germania (a dos leguas - peruanas - de Agua Santa, unos 10 km), mientras su ejército se alejaba hacia Peña Grande, al sur.
         Las instrucciones que se dieron al comandante de esa tropa aliada montada fueron : Observar al enemigo y cubrir la retirada del grueso de las tropas que se alejaban hacia el sur.
         No es contradictorio ese relato con los sucesos militares ocurridos el 6 de noviembre :  la misión de toda caballería ligera en tales casos era (hablamos del último cuarto del siglo XIX) mas o menos la misma :  observar y mantener, de ser posible, contacto visual con el enemigo, para estar al tanto de sus movimientos.   Y emplearse en contenerlo si, en su avance, éste pudiera amagar la infantería y los bagajes en retirada.    Es lo que hizo Sepúlveda.
        ¿ Cuantos y quienes eran esos jinetes aliados ?

         Aquí surge una contradicción que se vivió durante toda la GDP en cuanto a la equivalencia de unidades de igual denominación.  Vemos que un regimiento de infantería chileno tenía, o debió tener, una dotación de 1.200 h. encuadrados en dos batallones de 600 h.    Las bajas por combate o enfermedades implicaron que, en algunos casos extremos, sus fuerzas se vieran reducidas a la mitad, o dos tercios del original. Pero eran situaciones de excepción.
        Las unidades de infantería peruanas eran, usualmente, batallones con personal que no solía superar los 400 o 450 hombres como máximo.  El contingentes de los regimientos lo vemos citado en los partes aliados en 60 a 650 hombres.
         Un escuadrón de caballería chileno (dos compañías) debió contar idealmente con 220 hombres.  Y así fue corrientemente.  El escuadrón que vemos cabalgar el 6.11 a las órdenes del Secretario Vergara (175) se encontraba reducido al número de bestias que se habían recuperado del transporte marítimo el día 5.11.   Pero una semana mas tarde las tres compañías de Cazadores y los 90 hombres de Granaderos se encontrarán todos bien montados y en servicio.

         El escuadrón aliado que vivaqueaba en Germania el día 6, por el contrario, estaba formado sólo por 94 hombres.  50 de los Húsares de Junín, peruanos, y 44 del Húsares de Bolivia, o Bolívar, bolivianos.    Bulnes cita a ambas unidades como formadas por " 60 o 50 hombres cada una", lo que podría interpretarse en un global de 110.   Pero por otras fuentes sabemos que sumaban sólo los 94 ya citados.  Los Húsares de Junín, peruanos, disponían de sables y una buena carabina Winchester 0.44" (larga, o de cañón largo).  Los húsares bolivianos utilizaban lanza para el combate al arma blanca, y disponían - aunque no todos -  también de carabinas.   A falta de datos precisos, debemos suponer que se trataba de la "Spencer" también de 0.44" que se cita en sus inventarios al estallar la guerra. La caballería chilena recuperó unas pocas de esas armas terminado el combate.

        Por los relatos chilenos sabemos que se había destacado una avanzada de 25 jinetes a cargo de un alférez, y que al aproximarse esa avanzada a Germania, y ser detectada, recibió fuego de carabina mal dirigido de parte de las tropas aliadas.   Que el aviso que envió esa avanzada, y el mismo ruido del fuego de carabinas, alertó al grueso del escuadrón chileno a unos 500 metros de allí.  Que como en ese momento se desplazaban por el terraplén de la línea del tren para evitar los campos despedazados por la extracción de nitrato en rededor, se movilizaron en fila india hasta alcanzar terreno despejado, y que entonces de inmediato cargaron, la compañía de Parra algo mas adelante por su posición privilegiada del momento.
       Hay que haber leído la Historia Militar de Chile para entender de que hablamos cuando nos referimos a un escuadrón lanzado a la carga.  O, al menos, "La Guerra a muerte" de B. Vicuña Mackenna. 
       Ganado de gran alzada, de pechos fuertes, entrenados para el choque, la revuelta, la finta y el nuevo estrellón de costado.  Caballos - algunos de ellos - que mordían el muslo o la cadera expuesta del jinetes contrario, si es que habían resistido el choque inicial, que perseguían impulsivamente y facilitaban, con un movimiento oportuno, el accionar del sable de su propio jinete.

      Perú y Bolivia no contaban con esa calidad de ganado caballar en 1879.
      El escuadrón aliado, además de ser numéricamente inferior, no estaba preparado para un choque de caballerías de esas características.
      No obstante, la decisión del comandante de la caballería aliada ante esa carga chilena fue profesional, a la altura de un oficial jefe del arma de caballería y muy honrosa para su patria y su bandera.   Conviene revisar los detalles.
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Raul Olmedo D.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Mar Nov 11, 2014 11:32 am

José Buenaventura Sepúlveda había nacido en julio de 1848.    Recién cumplía, entonces, 31 años en noviembre de 1879.
       He escrito sobre este significativo encuentro de caballerías en el Blog GDp1879.  Quisiera reiterar lo allí expresado, y ampliarlo en lo posible, porque la generación del 48' va a aportar, por ambos lados, una conmovedora lista de héroes que sacrificaron sin vacilar la vida por sus banderas. 
        Arturo Prat Chacón e Ignacio Carrera Pinto, entre los chilenos mas conocidos.

      A Sepúlveda le correspondió estar al mando, como quedó expresado mas arriba, de un reducido "escuadrón" aliado en la tarde del 6 de noviembre de 1879.  Su gente no sumaba más de 94 jinetes, y se encontraban al reparo de las instalaciones (bodegas, galpones) de la oficina salitrera Germania, cuando avistaron la avanzada chilena que, al mando del alférez Lara, batía el terreno por que debía avanzar el grueso del escuadrón de Cazadores.
      Entre la alerta y la voz de abrir fuego a distancia, debo suponer que trascurrieron unos minutos que permitieron al comandante peruano evaluar su situación.   O quizás recién lo hizo cuando inició la persecución de la avanzada chilena que se retiraba.  Como fuere, en algún momento tuvo a la vista el grueso de la caballería enemiga y debió adoptar decisiones definitivas.

      Como oficial del arma, Sepúlveda seguramente captó de inmediato la situación táctica en su integridad :
      El enemigo era superior en número, para empezar.   El ganado de ambas fuerzas - y ello debió saberlo bien el comandante peruano - no era equiparable.
      Una parte de su escuadrón, por otra parte, estaba armado de lanzas.  Elemento muy deseable en la persecución de un enemigo en fuga, pero incómodo en el choque de frente y el entrevero.
     Sepúlveda, entonces - como he escrito anteriormente - debió optar.

     Resistir con sus fuerzas desmontadas y  parapetadas en la ofician Germania pudo ser. Intentar resistir hasta la noche, ya muy cercana, con fuego de carabina, para luego abrirse paso con su tropa montada.  Aunque en tal caso habría entregado la iniciativa y ventaja al enemigo, abandonando la misión táctica de cubrir la retirada de las fuerzas aliadas hacia el sur.

    Intentar una retirada al galope era exponerse a ser batido en el campo por una caballería superior, para empezar.  Y también dejar incumplida su misión táctica.    Aunque quizás no fuera tan  equivocada esa opción, puesto que la caballería chilena había galopado de Jazpampa a Dolores, esa mañana, y a esa hora (las 18,00 aproximadamente) llevaba unas 4 horas de trote por la pampa, entre Dolores y Germania,  con el ganado expuesto a un gran calor.   Sepúlveda, aunque con su ganado descansado, no pudo tener certeza de aquello.

    La opción de deponer las armas ante un enemigo superior siempre estará presente en casos semejantes, pero es claro - de acuerdo al desarrollo de los hechos - que el comandante peruano no consideró en absoluto esa posibilidad.

     Conque  decidió enfrentar al enemigo de frente, en un choque de caballerías que le permitiría, oponiendo sus jinetes a los adversarios, al menos procurar sacar ventaja de su especialización, su arma.   
     La caballería aliada, en consecuencia, cargó, a su turno, sobre los jinetes adversarios que también galopaban ya sobre ellos. 
 
      Los aliados fueron deshechos como fuerza montada en el choque, y muertos en su mayor parte.
      Los relatos conocidos del encuentro son de testigos chilenos, y son los únicos, que yo sepa.
      Las cuentas del capitán Barahona, quien tuvo el comando táctico de los Cazadores en esa jornada, arrojan unos 70 muertos aliados y 5 prisioneros.  Eso nos deja unos 19 sobrevivientes, de los cuales un pequeño grupo (no se conoce el dato exacto) consiguieron llegar hasta Tarapacá en los días siguientes.   Allí los entrevistó el citado Santiago Humberstone, lo que hace constar en su relato "Huida de Agua Santa".    3 muertos chilenos y 6 heridos completan el cuadro de bajas.

      Sepúlveda cayó esa tarde, al frente de sus jinetes.    De todas las muertes en combate, no hay otra mas gloriosa que aquella del comandante que muere liderando a los suyos.
     
      Los muertos aliados quedaron en el campo.  La caballería ligera, en misión, no sepulta muertos adversarios.  Y a veces, ni los propios.  
      El ejército aliado, en su marcha de regreso al norte para embestir las posiciones de Dolores el 19.11, va a encontrar el día 18 esos restos insepultos.

       Los primeros encuentros entre ejércitos, en cualquier guerra, suelen marcar tendencias en las acciones y campañas siguientes.
        En la GDP, las acciones terrestres de la Campaña de Tarapacá se inician con el Asalto y Toma de Pisagua.  Las tropas aliadas se batieron bien, pero tuvieron muy pocas opciones ese día.
        El siguiente choque, en Germania, indicó a las fuerzas chilenas que estaban enfrentando a un enemigo dispuesto a luchar hasta la muerte.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Miér Nov 12, 2014 12:38 pm

Abordemos de inmediato la controversia que sobre este combate de Germania se ha suscitado en las versiones chilena y aliada.

      El capitán Barahona señala en su parte oficial que las bajas enemigas habían sido " unos 70 soldados, mas el comandante Sepúlveda y otros 4 oficiales".    Total  75
      La versión de otro oficial chileno señala " entre 70 y 80 muertos".  Tomemos los 80 como cifra mas alta.
      Las versiones peruanas (hoy en Internet ) hablan de "89 muertos"  y de "total exterminio".  Tomemos los 89 como cifra acotada.
      Si mantenemos invariable el número de combatientes aliados en 94, veremos que los sobrevivientes - descontando los prisioneros - alcanzarían a 14, 9 y cero.     "Cero" no puede ser, puesto que sabemos que algunos jinetes aliados alcanzaron hasta la quebrada de Tarapacá.
      Lo probable es que fueran un puñado escaso.  ¿ Cuantos ?    No hay versión aliada sobre ese número.

        Vicuña Mackenna se refiere a dos aspectos del combate :  al estilo sin cuartel aplicado por la caballería chilena en su historia, que se remonta a la muy sangrienta lucha de 300 años contra la nación mapuche, toma vuelo en las campañas de la independencia y se afina en la "guerra a muerte" mas arriba citada. La carga de los jinetes de Baquedano (padre) en Yungay (enero de 1839) es una buena muestra de ese estilo.   Modalidad muy real y vigente durante la GDP : véase lo ocurrido con la unidad de infantería "Piériola" en los campos aledaños al Portezuelo de San Juan, el 13.01.81.
         Y también específicamente al repaso, que es la aplicación de tal doctrina, y que ciertamente debió ocurrir en Germania.  Los combatientes se dispersaron por el contorno, en un radio de 3 leguas (de "Castilla", unos 12 a 13 kms.) resolviendo, luego del choque inicial, la cuestión en persecución y enfrentamientos individuales.    Vemos a Barahona citado salvando la vida de un oficial boliviano que había combatido valientemente, a punto de ser liquidado por la tropa. "Ningún oficial valiente debe morir" dice, mas o menos, Barahona en ese relato.  Y lo rescata.  Lo que podemos interpretar, sin mucho esfuerzo, que no se tuvo el mismo miramiento con la generalidad.

       Cabe considerar que el escuadrón aliado apostado en Germania no estuvo a la vista de las fuerzas chilenas sino hasta el momento del choque.  Y en consecuencia, que Vergara y Barahona no supieron el real número de enemigos que enfrentaban hasta encontrarse ambas agrupaciones de caballería a la vista y lanzadas a la carga una contra otra.
      Como del contingente chileno todos, incluyendo los oficiales agregados, participaron en la carga (mojaron sus sables, dice la saga de la caballería), y descontando los 4 soldados encargados en Dolores de tripular un convoy de carros cisterna con destino a Pisagua, deben haber sido 176 los jinetes empeñados en el galope y "chivateo" propio de las cargas chilenas. Y 94 sus adversarios, lo que da una relación aproximada de 1:1.8
       Los 250 caballos capturados en el "Rimac" por Grau, seleccionados por su alzada y entrenados con fervor durante 4 meses por los "Carabineros de Yungay", debieron haber estado prestando servicio en Tarapacá en noviembre de 1879, y no en otra destinación.   Hubieran dado una buena oportunidad a Sepúlveda y sus jinetes.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Miér Nov 26, 2014 9:53 pm

Quisiera acotar el período inmediato a este choque de Germania.  Vale decir, al que corre entre el 07.11.79 y el 18.11.79.
      Son once días muy decidores en relación al global de la campaña.  Porque ambos ejércitos desarrollan en ese interregno - es decir, entre Germania y Dolores - actividades diversas que los van a conducir al choque armado del 19.11.79 en mejores o peores condiciones, de acuerdo al manejo estratégico de sus jefaturas.

       Chile, que lo venía haciendo bastante bien hasta ese momento, decae en su rendimiento. 
       Va a situar 6.000 hombres de infantería en Dolores, reservando fuerzas en Pisagua y Hospicio para precaver un ataque proveniente del norte.  Es decir, de las tropas bolivianas que Daza estaba comandando en Tacna en esos momentos.   Lo que nos indica que los mandos chilenos no se hacían aún una idea de lo que significa para tropas de infantería atravesar esa parte del territorio con miras a alcanzar Jazpampa o Dolores, y llegar listas para el combate.  Ni que hablar de Pisagua. 
         Los 6.000 infantes citados, inexplicablemente, no contaron con artillería sino hasta el 18 en la tarde, y parte de ella tomo posiciones en el cerro San Francisco sólo el 19 en la mañana, con el enemigo a la vista.
           Es el período en que, para observar u hostigar las tropas bolivianas que marchan desde Arica al sur, dos diferentes agrupaciones de jinetes ( un escuadrón y una compañía) son enviados - por separado - desde Hospicio y Dolores a la misma misión.  Y sin advertir a la otra de la presencia de tropas amigas en el sector. Autorizadas ambas por el comandante en jefe.  Situación que produjo la mas ridícula confusión en Vergara, por una parte, y la pérdida de una oportunidad dorada para haber capturado a Daza en Tana.   Descoordinación. Torpeza.

          Las fuerzas aliadas, por su parte, reciben el aporte de un oficial superior de grandes condiciones : Suárez, JEM del ejército aliado.  Buendía cursa instrucciones generales atingentes y atinadas, pero esa Suárez el alma del ejército en esos momentos.    Dispone y hace cumplir una serie de órdenes sensatas encaminadas a agrupar en Pozo Almonte todas las fuerzas aliadas repartidas en el amplio territorio.  Concentrar las fuerzas, entonces : algo así como el Manual del Cortapalos en la situación que se vivía.

          Asimismo, Suarez toma de las oficinas salitreras y existencias en Iquique todo el material rodado y de tracción disponible, para crear - casi de la nada - un sistema de transporte y bagajes capaz de apoyar eficazmente al ejército aliado en el único movimiento que la situación del momento le permite : avanzar, bien pertrechados y con capacidad de transporte, hacia el norte, para batir al invasor y recuperar el terreno cedido en la retirada.
          Sabe, entonces, que debe abandonar Iquique.  No hay opción : el desembarco en Pisagua ha sido una movida estratégica bien pensada, y ha cortado en dos el territorio, separando a la agrupación que guarnecía de Pisagua al sur de aquellas fuerzas agrupadas en Arica y Tacna. 
        Y no duda.  Suárez tiene la orden de Buendía para ese efecto, pero la decisión ya la ha adoptado, cursando órdenes para ir preparando esa retirada desde Iquique. Es lo que militarmente corresponde, y procede a ello.  Con dolor, seguramente.  Se trata del puerto de salida de la riqueza generada por el nitrato y el guano, lo que aumentará la falencia económica del gobierno peruano. Pero debe hacerse.  El golpe en Pisagua y la penetración hasta Dolores por parte de Chile ha creado esa necesidad ineludible.
           Si Suarez hubiera previsto durante octubre ese golpe estratégico y adoptado las medidas mínimas para paliarlo, podríamos hablar de un estratega de alto nivel.   Quizás lo hizo y no fue escuchado.  Nunca lo sabremos.
           El caso es que con gran fuerza de voluntad, y apoyado por su mando directo, a quien vemos opacado en esos días del 7 al 18 de noviembre, pone en condiciones y dota de elementos y material de guerra a las fuerzas aliadas concentradas en Pozo Almonte.  Las provee - por primera vez, que se note en esa campaña - de logística viva y actuante junto a las fuerzas. Las anima, las prepara y las pone a las órdenes de su general.   Hay que ir a enfrentar al enemigo invasor e intentar recuperar el territorio nacional ocupado.

           Las fuerzas bolivianas, en el mismo período, marchan (el día 11) desde Arica al sur.  Los detalles de ese avance son como para una historieta cómica.   Lo notable, lo inexplicable, es que Daza, quien comanda a las fuerzas bolivianas (ovacionadas en Arica, a su partida) es quien está designado por el texto del Tratado de 1873 para asumir el mando de todas las fuerzas aliadas - si se hubiera dado la conjunción de ambas agrupaciones - al momento de enfrentar en batalla a las fuerzas enemigas.  Hilarión Daza.
           ¿ En que pensaba Prado al dar la despedida - en Arica - a las fuerzas al mando de Daza ?  En dar cumplimiento al texto del Tratado, debemos suponer.   Así pues deja en otras manos - y en que manos señala G. Bulnes - la suerte de su patria.   Que alguien lo explique.
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Nov 28, 2014 1:23 pm

Digamos, entonces, que las fuerzas bolivianas que avanzaban hacia el sur desde Arica, en número de 3.500 hombres, con grandes problemas para trasladarse en el desierto, arribaron en su parte gruesa solo hasta Camarones.  Su Comandante, Daza, mas una escolta que incluía a los jinetes de Albarracín (unos 80 h.) totalizaban unos 150 hombres que alcanzaron hasta el poblado de Tana, en la quebrada del mismo nombre.   Allí se produjo el sainete del día 17, en que la caballería chilena desaprovechó una oportunidad dorada.  El 18 las fuerzas chilenas estaban de vuelta en sus campamentos, y el mismo 18 se dio aviso de al aproximación a Dolores del grueso de las fuerzas aliadas que venían de sur a norte en busca de una batalla decisiva.

       Como sabemos, Daza dispuso que sus fuerzas retornaran a Arica y Tacna, por lo que la conjunción tan planificada de sus tropas con las de Buendía, nunca se realizó.   Tal hesitación le costó a Daza la pérdida de confianza de sus jefes, y a poco andar, su deposición.   Para efectos de esta campaña, entonces, esas fuerzas dejan de contar.
       Además de que su misión era imposible desde el inicio, puesto que, para reunirse con el grueso de las fuerzas que se acercaban desde el sur, necesitaba el agua de Dolores.  Y allí se hacía fuerte una concentración chilena de 6.000 hombres descansados (aunque sin artillería aún) que no hubieran entregado el pozo sin lucha a muerte.  Es muy distinto, en ese teatro de operaciones desértico y carente de todo recurso, presentarse a la lucha después de haber marchado varias jornadas por las arenas inhóspitas, candentes de día,  que encontrarse junto al agua con las tropas descansadas.
     Le ocurrió así a la brigada chilena que incursionó sobre Tarapacá el 25-26 y 27 de noviembre, y lo pagó carísimo.
    
     El grueso de las fuerzas aliadas que, organizadas, marchaban disciplinadamente hacia el norte, hacia Agua Santa y Dolores, en busca de enfrentar a las tropas chilenas que ocupaban Dolores, lo hacía contando con los recursos logísticos, modestos pero suficientes, que la intensa actividad y celo profesional del coronel Suárez les había proporcionado.   Iniciaron su marcha en la noche del 14 (aunque algunos historiadores peruanos señalan que lo hicieron el día 15) buscando atravesar en las mejores condiciones el tramo de 10 leguas (peruanas, unos 53 km.) que separaban Peña Grande de Agua Santa.  Un  páramo carente de todo reparo. 

     ¿ Cuantos eran ?   La cifra de 11.000 que suele esgrimirse no es real.  Consideremos :   Las fuerzas aliadas en todo el territorio eran, como dejáramos establecido mas arriba, 10.820 en octubre de 1879.    No recibieron refuerzo alguno en el período, puesto que el mar les estaba vedado, y el avance por tierra de Daza corrió la suerte que ya anotáramos.

       Así es que cabe contabilizar solo bajas a esa cifra. Y ellas serían :  el 50% de las fuerzas que defendieron Pisagua el 2.11.79. Unos 450 hombres, considerando la baja casi total del contingente peruano en el puerto, y el 50% de los batallones bolivianos que combatieron ese día, mas algunas deserciones de estos últimos.   Asimismo, los 94 húsares que se batieron en Germania.   También, los 1.500 hombres de la División Ríos que Buendía - en una decisión errónea que refleja, suponemos, su negativa a admitir la pérdida definitiva de esa plaza - decidió dejar en resguardo de Iquique. 

        Lo que nos arroja un total de 8.776 (8.700 a 8.800 h.) en tres agrupaciones acercándose a su destino y alcanzando Agua Santa el día 18 en la tarde.  Podemos redondear en 8.500 hombres, puesto que las fuerzas chilenas, por distintas razones, presentaban en aquellas horas un 2 o 3% constante de enfermos, y las fuerzas aliadas deben haber sufrido el mismo fenómeno.
         Allí, en Agua Santa,  los avistó la compañía de cazadores de Barahona (la misma que se había batido en Germania), dando aviso inmediato mediante un propio al campamento de Dolores.

        Tal aviso produjo la comprensible reacción de sorpresa.   Se esperaba una masa enemiga atacando desde el norte, y hete aquí que las fuerzas a las que se suponía atrincherándose en Pozo Almonte e Iquique, aparecían ahora proyectadas en ataque y casi encima.
       Y enseguida, unas muy extrañas disposiciones tácticas por parte del mando chileno.   Porque el comandante de esa agrupación - el coronel Sotomayor, JEM del Ejército expedicionario a la sazón - había despachado hacia Jazpampa parte de sus tropas, de acuerdo a instrucciones del comandante en Jefe que manejaba - o creía poder manejar - la situación desde Hospicio.  Ese desplazamiento obedecía a la creencia de que serían atacados por las tropas bolivianas de Daza, que por entonces  vivaqueaban tranquilamente en Camarones, preparando su retorno a Arica.

         Entendiendo que el real peligro venía del sur, y no del norte, Sotomayor decidió sin meditarlo mucho abandonar la excelente posición de Dolores y salir a enfrentar a los aliados en el llano, avanzando tropas hacia una pequeña pampa llamada Santa Catalina.  Y despachó enseguida otra parte de sus tropas hacia allá.
       Solo la persuasión de algunos de sus jefes subordinados (Del Canto, en lo principal, mayor del Navales entonces, de quien oiremos hablar bastante en esta guerra) le movió a reconsiderar sus anteriores disposiciones y hacer retornar aquellas de tropas de avanzada para hacerse fuerte en los cerros de San Francisco y Tres Cruces, emplazando en las alturas su artillería y protegiendo el pozo de Dolores.  Era lo que tácticamente correspondía hacer, pero al coronel Sotomayor le costó bastante entenderlo.
          Anotemos aquí que estas vacilaciones frente al enemigo le costaron a Sotomayor su cargo de JEM y su destinación al sur, lejos del comando de tropas.  Le reemplazó como JEM Luis Arteaga Ramírez, cuya actuación en Tarapacá le costó, también el cargo de JEM y su alejamiento.
          Ambos coroneles, por obra y gracia de fuerzas inefables, alcanzaron mas tarde el generalato.
Sotomayor, a fines de 1880.  Comandaría la II División chilena durante la Campaña de Lima. La única división que se extravió y no cumplió su trayecto de aproximación en el horario establecido en la madrugada del 13.01.81, cuando las otras dos divisiones ya asaltaban las línea de Santa Teresa y cerros de Pamplona. 
                             Por suerte, la intuición de un civil, el Ministro de Guerra en Campaña, decidió en diciembre siguiente la promoción al cargo de JEM del comandante Pedro Lagos M., ascendiéndolo al grado de coronel.
                             En fin. Atengámonos a comentar en este topic la Campaña de Tarapacá.
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Jonatan Saona
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MensajeTema: Re: Aviso sobre invasión de Pisagua   Vie Nov 28, 2014 7:18 pm

Saludos amigo, brillante exposición de hechos.
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